Por: Redacción
Iniciativa busca obligar a los tres niveles de gobierno a implementar programas de bienestar emocional para reducir el impacto de la ansiedad, la depresión y el riesgo de suicidio en menores.
Ciudad de México.- Con el fin de mitigar el impacto de los trastornos emocionales en las nuevas generaciones, se ha presentado una propuesta legislativa para que los tres niveles de gobierno implementen políticas públicas enfocadas en la salud mental de niñas, niños y adolescentes. La iniciativa, promovida por la diputada Karina Trujillo Trujillo, advierte que la falta de atención oportuna en la juventud deriva en secuelas físicas y emocionales permanentes que limitan el desarrollo pleno en la vida adulta.
De acuerdo con los datos presentados, la ansiedad y la depresión son los padecimientos más recurrentes. Se estima que los trastornos de ansiedad afectan al 5.5 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 19 años, mientras que la depresión impacta al 3.2 por ciento en este mismo rango de edad. Estas condiciones no solo merman el bienestar individual, sino que se traducen en deserción escolar, bajo rendimiento académico y un alarmante retraimiento social que agrava la soledad.
La problemática se extiende a los trastornos del comportamiento, donde el Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y el trastorno de comportamiento disocial presentan una incidencia significativa, especialmente en el grupo de 10 a 14 años. La legisladora subrayó que el suicidio se ha consolidado como la tercera causa de defunción entre personas de 15 a 29 años, lo que convierte a la gestión emocional en una prioridad de seguridad pública y salud nacional.
El proyecto enfatiza que las conductas destructivas o desafiantes a menudo son síntomas de problemas subyacentes no diagnosticados. Por ello, la propuesta exige un modelo de atención integral que no solo trate el síntoma, sino que favorezca las relaciones interpersonales y la reducción de conductas de riesgo. El enfoque busca garantizar que la infraestructura de salud del país esté capacitada para identificar señales de alerta en el entorno escolar y familiar.
Finalmente, se destacó que fortalecer el desarrollo emocional desde la infancia contribuirá directamente a mejorar la productividad y el tejido social a largo plazo. La propuesta queda sujeta a revisión para determinar los mecanismos de financiamiento y operación que permitirán a los municipios y estados aplicar estas estrategias de prevención de manera sistemática en todo el territorio mexicano.










