Durante la entrega de la Tarjeta Violeta en la alcaldía Cuauhtémoc, Mónica, una beneficiaria convirtió su agradecimiento en un llamado para crear redes de apoyo para quienes dedican su vida al cuidado de familiares enfermos
CIUDAD DE MÉXICO.— Hace 18 años, Mónica Tavera decidió dedicar su vida al cuidado de su madre. Desde entonces dejó su profesión, modificó su rutina y convirtió el cuidado permanente en el centro de sus días. Hoy enfrenta otro reto, pues podría perder la vista mientras continúa atendiendo a la mujer que depende completamente de ella.
Su historia se escuchó este miércoles durante la entrega de la Tarjeta Violeta, un programa impulsado por la alcaldía Cuauhtémoc para apoyar a mujeres cuidadoras. Lo que comenzó como un mensaje de agradecimiento terminó por manifestar una realidad que tienen miles de personas en México, ¿quién cuida a quienes dedican su vida a cuidar?
«Estoy a punto de perder mi otro ojo por cuidar a mi mamá», expresó frente a decenas de asistentes, al comentar que sufrió un desprendimiento de retina y que, pese a la recomendación médica de guardar reposo, continúa realizando las labores de cuidado porque no tiene quién la sustituya.
Cuidar también implica renunciar
Tavera explicó que durante casi dos décadas ha asumido sola la atención de su madre, una persona adulta mayor con discapacidad que requiere asistencia permanente.
Dijo que la primera cirugía ocular no tuvo los resultados esperados porque las exigencias físicas del cuidado la obligaron a reincorporarse antes de completar su recuperación.
Ahora necesita una segunda intervención médica, pero asegura que no puede suspender las tareas cotidianas porque no existe un espacio donde alguien cuide temporalmente a su madre mientras ella se recupera.
«Cuando nosotros, los que cuidamos a un enfermo, nos enfermamos, no tenemos a dónde acudir», afirmó.
Su petición no fue un incremento económico ni un beneficio adicional. Solicitó la creación de una red de apoyo que permita a las personas cuidadoras recibir atención cuando su propia salud se deteriora.
Un trabajo que pocas veces se reconoce
Durante su intervención, Tavera describió el impacto que el cuidado tiene en la vida de quienes lo ejercen de manera permanente.
Dijo que muchas personas cuidadoras dejan de trabajar, posponen proyectos personales, limitan su vida social y enfrentan afectaciones físicas y emocionales derivadas de la atención continua de un familiar.
«Los cuidadores sacrificamos absolutamente todo», expresó al explicar que incluso las actividades básicas como descansar, alimentarse o atender su propia salud suelen quedar en segundo plano.
La Tarjeta Violeta busca reconocer el trabajo de cuidados
Por su parte, la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, sostuvo que el programa parte del reconocimiento de que el trabajo de cuidados ha permanecido históricamente invisibilizado, pese a sostener la vida cotidiana de miles de familias.
Durante su mensaje afirmó que cuidar implica tiempo, esfuerzo y renuncias que durante años fueron considerados una obligación natural de las mujeres.
La edil señaló que la Tarjeta Violeta busca reconocer esa labor mediante apoyos económicos, acciones de salud, acompañamiento y orientación para las mujeres cuidadoras de la demarcación.
«No es un regalo ni un favor; es un reconocimiento», expresó al presentar el programa.
Un problema que va más allá de un apoyo económico
El testimonio de Mónica Tavera pasó del apoyo económico hacia un reto más grande, la ausencia de mecanismos públicos que permitan atender a quienes cuidan cuando ellas mismas requieren atención médica.
Su historia puso sobre la mesa una realidad que pocas veces es visibilizado, el trabajo de cuidados sostiene a miles de familias, pero quienes lo realizan con frecuencia enfrentan esa responsabilidad solas.
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Mientras concluía su intervención, la petición no fue dejar de cuidar a su madre. Pidió que, cuando llegue el momento en que una cuidadora enferme, exista alguien que también pueda cuidar de ella.
Además, reiteró
Cuando nosotros nos enfermamos, no existe un lugar donde podamos dejar a nuestros familiares.










