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PALACIO

Ni avión ni piloto ni operación

Por Mario Díaz

  • Caso Sinaloa enfrenta a la presidenta Sheinbaum y al ex embajador Ken Salazar
  • A dos años de distancia, la 4T sigue esperando mayor explicación de USA
  • En México no hay pruebas en contra de Rocha Moya; en Estados Unidos, sí

H. Matamoros, Tamaulipas.- Respecto a la pregunta que se hace la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO acerca de que si mintió o no el ex embajador norteamericano en México, KEN SALAZAR, con relación a los hechos sucedidos el 24 de julio de 2024 en Culiacán, Sinaloa, vale la pena analizar detenidamente la declaración en aquel entonces del diplomático yanqui.

La discrepancia que enrarece aún más la relación bilateral entre México y los Estados Unidos tiene su origen en la respuesta formal del presidente JOE BIDEN al mandatario nacional, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR: “no fue nuestro avión ni nuestro piloto ni nuestra operación”.

La frase cobró notoriedad en el segundo piso del gobierno de la Cuarta Transformación, luego de que el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) exhibe en un museo de aviación la nave que trasladó de Culiacán, Sinaloa, a Santa Teresa, Nuevo México, USA, a ISMAEL ZAMBADA y JOAQUÍN GUZMÁN LÓPEZ, hace un par de años.

Y, en efecto, tal y como en su momento el representante de la Casa Blanca en México KEN SALAZAR y el entonces fiscal general MERRICK GARLAND lo expusieron, todo hace indicar que el traslado forzado de ZAMBADA y el voluntario de GUZMÁN LÓPEZ se llevó a cabo en un avión con matrícula no estadounidense, el piloto fue un ciudadano mexicano que fue deportado y posteriormente devuelto a la justicia yanqui y, además, en la operación no intervino presencialmente en México ninguna agencia norteamericana.

En todo caso, que es lo más probable, el FBI habría entrado en negociación con JOAQUÍN GUZMÁN LÓPEZ para que, a cambio de ciertos beneficios, traicionara a su padrino ISMAEL ZAMBADA que en realidad era el “pez gordo” o “cereza en el pastel” que reclamaba la justicia del país de las barras y las estrellas. Desde esa óptica, la operación norteamericana no violó la soberanía nacional tal y como lo expone el gobierno de la Cuarta Transformación.

Por lo tanto, en esa tesitura, no se configura ninguna mentira o aseveración fuera de la realidad, aunque, por supuesto, es innegable que el gobierno de la Unión Americana tenía conocimiento pleno de la operación a distancia del FBI enfocada a lograr su objetivo de neutralizar al verdadero líder del Cártel de Sinaloa.

El otro aspecto de la controversia en turno que mantiene en esquinas encontradas al presidente DONALD TRUMP y a la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM es la afirmación del ex embajador KEN SALAZAR en el sentido de que nunca tuvo informes sobre la presunta relación del narco sinaloense con el ahora gobernador con licencia de Sinaloa, RUBÉN ROCHA MOYA.

Quien tuvo derecho de “picaporte” durante la mayor parte del sexenio encabezado por ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, no necesariamente se contrapone a versiones que indican lo contrario. Diplomáticamente, KEN SALAZAR habría decidido guardar distancia o información sobre el delicado tema que representa la colusión del narcotráfico con el gobierno del estado de Sinaloa.

Aunque prevalece el principio de presunción de inocencia de acuerdo al debido proceso, testimonios bajo juramento en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos indican que el mandatario sinaloense con licencia y otros personajes morenistas más, son considerados como presuntos culpables.

Tan simple como en la declaración de ISMAEL ZAMBADA se anota que acudió invitado por su ahijado JOAQUÍN GUZMÁN LÓPEZ, el 24 de julio de 2024, a una finca rural en las afueras de Culiacán, Sinaloa para mediar en un conflicto surgido entre el gobernador RUBÉN ROCHA MOYA y el diputado federal electo y ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), HÉCTOR MELESIO CUÉN OJEDA.

Como es del dominio público, la mediación entre ambos personajes fue el cebo que atrajo a la presa principal de la justicia yanqui, pero que derivó en el secuestro de ZAMBADA, la entrega voluntaria de GUZMÁN LÓPEZ, el asesinato de CUÉN OJEDA y la desaparición de dos escoltas policiales sinaloenses que acompañaban a quien, muy seguramente, pasará el resto de sus días en una prisión de la Unión Americana.

El escabroso tema, al margen del enrarecimiento de la relación entre México y los Estados Unidos, deja un par de lecturas. Una, la Justicia norteamericana está en su derecho de juzgar a quienes hayan delinquido en perjuicio de sus intereses y, dos, a la Cuarta Transformación le asiste la razón en defender a los suyos-tengan o no responsabilidad-para conservar la buena imagen del Movimiento.

DESDE EL BALCÓN:

I.-A juzgar por lo que se observa, se dijo y se dice no resulta temerario ni aventurado predecir que le asiste la razón al ex embajador de Estados Unidos en México, KEN SALAZAR, y que, efectivamente “ni fue nuestro avión ni nuestro piloto ni nuestra operación”.

¿Cómo la ve?

II.-El Club Primera Plana que preside el Maestro VIRGILIO ARIAS RAMÍREZ tendrá invitado de lujo durante la reunión ordinaria de mañana jueves en su edificio social ubicado en la Avenida Ricardo Flores Magón No. 44 en la ciudad de México. La membresía de la organización gremial más longeva en el país intercambiará impresiones con el embajador de la República Dominicana en México, el doctor JUAN BOLÍVAR SANTANA.

Y hasta la próxima.

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