Los Diablos Rojos ganaban 94-89 a 1:25 del final, pero Fuerza Regia anotó seis puntos desde la línea de tiros libres y consumó una remontada de 95-94 en el Juan de la Barrera.
La noche en el Gimnasio Juan de la Barrera fue un auténtico carrusel de emociones. El público apenas podía seguir el vaivén del marcador: 36 cambios de liderato que hicieron del partido una montaña rusa.






Cuando Brandon Robinson encestó un triple y puso a los Diablos Rojos arriba 94-89 con apenas 1:25 en el reloj, la tribuna escarlata explotó en júbilo. Todo parecía definido.
Pero el basquetbol tiene esa magia de lo inesperado. En segundos, el juego se transformó: faltas en cadena, nervios de acero y tiros libres que se convirtieron en dagas. Wayne Langston y Alphonso Anderson aprovecharon cada oportunidad desde la línea y sumaron los seis puntos que voltearon la historia.
En ese minuto final, los Diablos se quedaron sin aire: un bloqueo a Robinson, una violación y una falta ofensiva de Carrera. El balón ya no volvió a entrar en el aro. La desesperación contrastaba con la calma fría de los regiomontanos.
El público, dividido entre incredulidad y euforia, fue testigo de cómo Fuerza Regia sellaba un 95-94 que se recordará como uno de esos finales que hacen latir más fuerte el corazón.
Avry Holmes lideró con 21 puntos, seguido por Daniel Bejarano con 20. Del lado escarlata, solo Carrera y Dreschel lograron superar la barrera de los 10 tantos.
Ahora, los Diablos Rojos deberán recomponer el ánimo y viajar a Fresnillo para enfrentar a los Gambusinos. Pero en la memoria de los aficionados quedará esa noche en la que el basquetbol mostró su esencia: intensidad, drama y pasión.









