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Valle de Catrinas 2026, del lago al mercado en Atlixco

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Una diosa sobre el agua, tres esculturas entre campos de cempasúchil y un dios guerrero bajo el techo de un mercado. El recorrido que hicimos por Atlixco muestra cómo las deidades de la cosmovisión mesoamericana encuentran un lugar entre paisajes naturales, espacios públicos y actividades del día a día

Por Angélica Armenta

Atlixco, Puebla. Antes de encontrarse con Chalchiuhtlicue hay que pasar por un letrero que anuncia el precio de entrada, 50 pesos por persona. Es la primera parada de nuestro recorrido por Valle de Catrinas 2026, una exposición de esculturas monumentales que, en su mayoría, pueden visitarse gratuitamente.

La figura se encuentra sobre una plataforma en el lago de Amatzcalli, en Metepec. Tiene el cuerpo esquelético en tonalidades azules y verdes, un tocado adornado con elementos que recuerdan la naturaleza y tres peces que cuelgan de uno de sus brazos. A sus pies, las flores de cempasúchil que adornan la instalación. Detrás el paisaje arbolado.

Los peces cuentan una historia.

Giovani Huerta Cirilo, jefe de Cultura del Ayuntamiento de Atlixco, explica que la escultura representa a una deidad relacionada con el agua y a la par un relato de la mitología mesoamericana donde Chalchiuhtlicue provocó una inundación que terminó por transformar a los seres humanos en peces.

El relato corresponde al mito del Cuarto Sol, también llamado Sol de Agua, registrado en libros sobre la cosmovisión nahua.

La escultura, de aproximadamente siete metros de altura, encuentra en el lago un escenario que refuerza su significado.

El lugar, sin embargo, tiene una condición particular para el visitante. Amatzcalli funciona como centro de pesca deportiva y campamento. De acuerdo con el personal municipal entrevistado, el cobro de acceso ya existía antes de instalar la catrina. Los visitantes foráneos pagan 50 pesos, mientras que los residentes de Atlixco pueden ingresar gratuitamente con identificación.

Es de resaltar que característica del festival es que las esculturas están distribuidas en espacios con funciones, paisajes y condiciones de acceso diferentes. Para conocerlas se requiere de desplazarse a diferentes puntos del centro histórico.

El maguey, la lluvia y las flores toman forma de cartón

En Metepec, frente al reloj, Mayahuel aparece convertida en una figura esquelética de grandes proporciones. Un tocado de hojas verdes nos recuerda al maguey, planta relacionada con esta deidad. La escultura está rodeada de cempasúchil y tiene como fondo la arquitectura del lugar.

Tláloc, instalado en la Plazuela de la Danza, presenta un cráneo de tonalidades azules, adornos geométricos y elementos ornamentales que reinterpretan al dios de la lluvia.

En el Parque del Ahuehuete, Xochiquetzal luce un tocado de hojas verdes y rojizas. Una flor de varios pétalos en el centro de su vestimenta, en referencia a una deidad relacionada con las flores y la fertilidad.

En las tres obras sus creadores utilizan el lenguaje visual de la cartonería monumental para reinterpretar personajes de antiguas tradiciones mesoamericanas.

No son piezas arqueológicas ni reproducciones exactas de imágenes conservadas en códices. Son propuestas artísticas contemporáneas, con rostros descarnados, estructuras de grandes dimensiones y elementos simbólicos que permiten identificar a las deidades.

Construirlas implica resolver dificultades que no siempre se advierten en las fotografías.

Huerta explica que las figuras alcanzan entre cuatro y diez metros de altura. Sus estructuras de acero se complementan con cartonería, pintura y diversos materiales decorativos. La estabilidad, el peso y las características del sitio donde serán colocadas condicionan la elaboración.

En algunos proyectos trabajan varios artistas; en otros intervienen familias completas. Detrás de cada escultura hay meses de preparación, construcción y acabados.

El funcionario señala que las propuestas se seleccionan a través de una convocatoria pública. Los bocetos deben cumplir con la temática y ser técnicamente viables para su instalación.

La edición de este año está dedicada a figuras de la cosmovisión mesoamericana. En total son 27 esculturas, de las cuales 19 están distribuidas en Atlixco y otras ocho se exhiben fuera del municipio.

Para los visitantes asistir a estos eventos representa recordar nuestras raíces, para Iván, turista que asistió acompañado de su abuela, su tía y su hermano, nos platicó que llegaron desde la Ciudad de México a recorrer las esculturas con emoción.

Cuando conversó con Impressiones MX, apenas comenzaba su visita.

Le habían impresionado las catrinas y la cantidad de flores de cempasúchil. Al preguntarle por qué decidieron realizar el recorrido, habló de la importancia de conservar las costumbres mexicanas.

Para esa familia, la visita tenía una razón que iba más allá de contemplar esculturas monumentales.

Tres deidades entre miles de flores

La penúltima parada nos condujo a los campos de cempasúchil, donde el espacio abierto cambia la perspectiva de las obras.

Entre las extensiones de flores anaranjadas sobresalen tres esculturas monumentales. Dos representan a Quetzalcóatl y Centéotl, mientras una tercera figura completa el conjunto instalado en el lugar.

Quetzalcóatl aparece con una enorme serpiente emplumada, con las fauces abiertas y una figura humana que se eleva sobre su cuerpo.

Centéotl, deidad relacionada con el maíz, destaca por sus colores intensos y elementos ornamentales relacionados con su representación artística.

La elección de estos personajes permite encontrar conexiones simbólicas con el mundo agrícola.

En este lugar, las flores ya no están en macetas colocadas alrededor de las bases.

El cempasúchil en la tierra ocupa gran parte del terreno.

Entre los cultivos aparecen visitantes con sombreros y sombrillas abiertas. Las figuras se elevan por encima de sus cabezas, con árboles y montañas al fondo.

Las personas que caminan entre las plantas ofrecen una referencia de la escala monumental. Desde ciertos ángulos, las flores cubren parte de las esculturas; desde otros, permiten apreciarlas completas.

El lugar también cambia la experiencia fotográfica. Para registrar las figuras no basta con ver hacia arriba. Hay que considerar el campo que las rodea, los visitantes que se acercan y la distancia necesaria para abarcar sus dimensiones.

Las esculturas aparecen integradas al paisaje agrícola de Atlixco, no aisladas sobre una plataforma urbana.

Es uno de los momentos visuales más significativos del recorrido, tres obras de gran formato en medio de un cultivo cuya flor está profundamente relacionada con las celebraciones mexicanas del Día de Muertos.

La última deidad espera en el mercado

El recorrido termina en el mercado Ignacio Zaragoza.

Después del lago, las plazas y los campos abiertos, Huitzilopochtli aparece bajo una techumbre metálica, en un espacio que conserva su actividad cotidiana.

La escultura representa a una de las principales deidades de la tradición mexica, relacionada con la guerra y el Sol.

Su cráneo monumental está acompañado por elementos guerreros. A sus pies hay pequeñas figuras esqueléticas, piezas decorativas y macetas de cempasúchil que delimitan la instalación.

El entorno contrasta con el de las esculturas anteriores.

Aquí no hay un lago que complete el significado de una deidad ni extensiones de flores alrededor de las figuras. Hay mesas, personas y un recinto que forma parte de la vida habitual de Atlixco.

La presencia de Huitzilopochtli modifica temporalmente ese espacio sin borrar su función como mercado.

Valle de Catrinas, cuya sexta edición concluirá el 9 de noviembre, permite observar cómo el trabajo de los cartoneros se presenta fuera de los recintos destinados tradicionalmente a las exposiciones artísticas.

El recorrido comenzó frente al agua, con Chalchiuhtlicue y sus peces suspendidos sobre el lago. Pasó por deidades relacionadas con el maguey, la lluvia, las flores y el maíz, hasta encontrarse con tres esculturas entre campos de cempasúchil.

La última imagen pertenece a otro escenario.

Huitzilopochtli permanece bajo el techo del mercado Ignacio Zaragoza, rodeado de flores y figuras esqueléticas. A unos metros hay personas sentadas junto a las mesas.

Ahí termina la visita, frente a una deidad guerrera reinterpretada en cartonería, dentro de un mercado que no ha dejado de serlo.

Angelica Armenta

Periodista digital y directora de Impressiones mx, especializada en política, gobierno, comunicación y estrategia digital en México. Experta en SEO editorial, periodismo multiplataforma y creación de contenido informativo orientado a Google Discover y audiencias digitales.

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