La aberrante ideología del ignorante
Oscar Tamez
El 26 de julio se festeja en Cuba el día más importante para ese país. Muchos cubanos celebran el asalto a los cuarteles Moncada y Céspedes en 1953 por parte de Fidel Castro.
Es la fiesta nacional más importante de ese país porque así lo dispuso el dictador Castro en un acto de narcisismo político, megalomanía y egocentrismo.
Existen algunos mexicanos de los autodenominados de izquierda y a los que defino como miembros de la ideología aberrante del ignorante o falsos socialistas y comunistas, quienes elogian a Fidel y la dictadura cubana.
Supe de un evento festivo por esa celebración en Monterrey. Los organizadores no contaban con que hubiera al menos un cubano presente y les espetara en el rostro que lo afirmado por los elogiadores era falso pues él es uno de los miles de cubanos que lograron escapar de la dictadura de hambre y represión del régimen castrista.
El cubano tiene razón. Muchos de los denominados izquierdistas son como los rabanitos: rojos por fuera y blancos por dentro. Son comunistas o socialistas de lengua, miembros de la izquierda de pico o como algunos dicen: de lengua.
La ideología de izquierda de esos personajes la defino como “la aberrante ideología del ignorante” o en palabras del barrio, “como la ideología del güe…flojo, quien quiere riquezas de otros sin el esfuerzo que eso conlleva”.
La gran mayoría de los izquierdistas en México lo son de lengua, son socialistas en “los bueyes de mi compadre”, quieren repartir lo ajeno y por supuesto, que a ellos les toque una tajada, pero eso sí, lo propio que no se toque porque ellos le apuestan a la revolución al estilo Fidel.
Fidel Castro no fue socialista ni comunista, fue un traidor para quienes patrocinaron la revolución y un dictador enquistado en la isla. Mientras el pueblo bueno y sabio moría en su régimen y aún ahora, de hambre; Fidel, los suyos y sus cómplices del sistema, acumularon millones fuera de Cuba con lo que se dan vida de magnates.
Los izquierdistas mexicanos son de esos que de lengua se comen un taco, exigen que a los ricos se les quite riqueza para repartirla entre los pobres. Aseguran que los ricos son explotadores del hambre entre el pueblo y que por ello el gobierno debe regir la economía, cultura, sociedad y libertades del pueblo.
La izquierda que ellos aprueban es la de una dictadura, un régimen donde se cancelan las libertades y el 90% del pueblo está en la miseria como en Cuba, Venezuela o Nicaragua, pero el 10% restante son parte de la “mafia del poder totalitarista”.
En México existimos 130 millones de habitantes, de ellos, al menos 110 millones somos ricos frente al resto del país.
Esos que organizan eventos en favor de la dictadura cubana son más ricos que el 70% de la población; tienen recursos para una vivienda (por precaria que sea o paguen renta), para vestido (por modesto que sea), transporte, educación, alimento (por básico que sea) y hasta para organizar eventos en favor de la represión.
Usted y yo amable lector, somos ricos frente a millones de mexicanos porque tenemos un ingreso y no vivimos en la indigencia.
La gran mayoría de los izquierdistas son como aquel Noroña, los líderes de izquierda y muchos otros socialistas más.
Quieren que se reparta la riqueza de otros, pero ellos, en su patrimonio no son capaces de donar a la causa un garbanzo.
Tal como aquel Noroña, tienen viviendas en donde no se atreven a asilar a un indigente, no reparten su riqueza monetaria ni adoptan a un mendigo: son comunistas de lengua.
Peor aún, muchos ni siquiera saben que abogan por vivir en represión.








