Por: Fernando Dávila
La Copa del Mundo 2026 expandirá la participación de 32 selecciones a 48 tras la modificación del formato del torneo, esto permitirá que por primera vez cuatro equipos debuten en el máximo certamen de fútbol: Uzbekistán, Jordania, Curazao y Cabo Verde.

Uzbekistán hace historia en Asia Central
Uzbekistán llega como el primer representante de Asia Central en clasificar, un hito para las ex repúblicas soviéticas en el fútbol internacional. Bajo la dirección técnica del legendario Fabio Cannavaro, el equipo buscará sorprender en su debut en el histórico Estadio Azteca.
Su duelo ante Colombia el 17 de junio pondrá a prueba a una generación liderada por Abbosbek Fayzullaev. Los “Lobos Blancos” quieren demostrar que su crecimiento táctico ya es una realidad.
Jordania rompe décadas de intentos fallidos
La selección de Jordania, conocida como los “Nashama”, finalmente superó años de frustraciones en repechajes. Su subcampeonato en la Copa Asiática anticipó el salto que hoy los coloca frente a la Argentina de Lionel Messi en Dallas. Musa Al-Taamari lidera a un equipo que destaca por su orden defensivo y transiciones rápidas. Conocer a los cuatro debutantes del Mundial 2026 también implica entender procesos como este, donde el crecimiento institucional rinde frutos.
Curazao y el talento sin fronteras
Por su parte, el Caribe aporta una de las historias más llamativas con Curazao, la nación más pequeña por población en clasificar a una Copa del Mundo masculina.
Con apenas 150 mil habitantes, el equipo construyó su éxito con una diáspora formada en Países Bajos. En el Grupo E enfrentará a Alemania, apoyado en figuras como Tahith Chong. Su presencia confirma que el talento no depende del tamaño ni de los recursos.
Cabo Verde consolida su crecimiento africano
Finalmente, los “Tiburones Azules” de Cabo Verde completan el grupo tras una eliminatoria en la que se mantuvieron invictos en Praia.
La selección ha superado a potencias africanas con un juego físico e inteligente. Dirigidos por Bubista, combinan experiencia y juventud europea. Su aparición entre quienes protagonizan un mensaje claro: las federaciones pequeñas también pueden competir al máximo nivel.
El Mundial de 2026 perfila un escenario distinto, donde nuevas selecciones irrumpen sin pedir permiso. La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ampliará el torneo y abrirá espacio a historias que antes no encontraban lugar en la élite. El balón empezará a rodar con más voces, otros acentos y la misma ambición de siempre: ganar.










