La visita al municipio poblano reúne arquitectura religiosa, un kiosco de madera y comercios donde los adornos tienen formas que van más allá de la esfera tradicional. El recorrido nos permite conocer un patrimonio que alcanza varios siglos
Chignahuapan, Puebla.- En la plaza de Chignahuapan, el árbol navideño sobrepasa al kiosco y aparece detrás de la estatua de Capulina. Su estructura verde, envuelta en espiral y decorada con figuras de regalos y estrellas, predomina la vista. A su alrededor hay detalles más pequeños que requieren acercarse; lunas pintadas en madera, caras entre los relieves de una iglesia y un reloj instalado hace más de un siglo.
Las esferas ocupan buena parte del atractivo de los turistas, pero el centro conserva otras historias. Algunas están plasmadas en una fachada; otras tienen autor y fecha. Conocerlas cambia la perspectiva de una visita que, de otro modo, podría terminar reducida solo a elegir adornos navideños.
Nuestro recorrido comenzó junto al lago, continuamos por la plaza y la Basílica de la Inmaculada Concepción, y terminó en una panadería y las tiendas de esferas. Gabriela Hernández, guía turística nos acompañó en nuestro recorrido explicando cada parte de nuestras visitas.
El lago también tiene un escenario
La laguna de Chignahuapan, conocida también como Almoloya, se encuentra a solo una cuadras del centro. El lugar tiene algunas actividades del municipio como el Festival de la Luz y de la Vida, cuya representación sobre el agua recrea el tránsito de las almas hacia el Mictlán, según la Secretaría de Turismo.
Al entrar al lago, encontramos estanques pintados de azul, andadores y un muro con escenas acuáticas. También fotografiamos un reloj elevado sobre unos escalones.
En marzo de 2021, SICOM documentó la construcción de un reloj monumental a un costado de la laguna, donde el proyecto incluía un basamento inspirado en una pirámide, un mecanismo elaborado en Zacatlán y murales sobre los animales acuáticos de la zona.
Una fachada que no se entiende de un vistazo
Frente a Santiago Apóstol, Gabriela Hernández señaló al santo a caballo en la parte superior. Debajo se concentra la decoración alrededor del acceso y de la ventana del coro. El campanario queda de un lado; la torre del reloj, del otro.
De acuerdo al Catálogo Nacional de Monumentos Históricos del INAH los detalles que desde lejos se confunden con el conjunto, son frutas, flores, hojas, querubines y figuras humanas que sostienen elementos ornamentales. La ventana del coro tiene un marco que parece un telón abierto. Sobre ella continúa la composición hasta llegar al relieve de Santiago Apóstol.
En la fachada señalan 1752 como inicio de construcción y 1822 como fecha de restauración. La Secretaría de Cultura sostiene que los antecedentes del templo son del siglo XVI y reconoce la fachada dentro del barroco indígena. Ante ello, la iglesia tiene diferentes etapas de trabajo.
En lo que respecta al reloj , fue elaborado por Alberto Olvera Hernández e instalado el 19 de junio de 1919, comentó Hernández.
La madera del kiosco y la talla de la basílica
El kiosco que se encuentra en la misma plaza tiene otro trabajo decorativo. Las columnas rojas sostienen arcos pintados; el barandal tiene franjas azules, amarillas y verdes. Lunas, estrellas y figuras geométricas en la estructura. Una media luna sobre el techo.
El Sistema de Información Cultural sostiene que tiene un estilo mudéjar, construido en 1871. Su ficha señala que cuenta con una fuente en el centro. De acuerdo a Gabriela Hernández, actualmente no se permite subir por cuestiones de seguridad.
Cerca está Capulina, representado con sombrero, saco, sonriendo. La estatua nos recuerda el origen de Gaspar Henaine, nacido en Chignahuapan el 6 de enero de 1926.
La siguiente parada fue la Basílica de la Inmaculada Concepción. Desde el pasillo entre las bancas se observa a la Virgen con el Niño en brazos, rodeada por el manto azul y los rayos dorados.
La imagen mide doce metros y fue tallada en cedro por José Luis Silva. El INAH describe a la Virgen sobre el mundo, la derrota del demonio y la escena de Adán y Eva expulsados del paraíso. La escultura y el templo fueron inaugurados en 1972; el recinto recibió la distinción de basílica menor en 1999, comentó la guía.
El producto y su exhibición
Después vino la panadería. Allí pudimos ver un área de trabajo con charolas de piezas de masa y un panadero de gorra y mandil blanco, entre estructuras metálicas para acomodar las bandejas con el pan listo para meterlo al horno.
Mientras, las tiendas exhiben los adornos navideños, corazones azules y anaranjados colgaban de ramas; en los estantes había adornos redondos y alargados, conjuntos de colores y estructuras metálicas cubiertas de esferas.
Recientemente, la declaración de protección de la indicación geográfica “Esfera de Chignahuapan”, publicada el 23 de diciembre de 2024, reconoció un producto de vidrio soplado relacionado al municipio. El documento contempla formas diversas y describe su elaboración formado del vidrio, acabados, pintura, decoración y colocación del casquillo que permite colgarlo. El uso de la indicación requiere autorización y cumplimiento de sus reglas.
De esta manera pudimos confirmar que Chignahuapan no cabe en una esfera. Su historia también está en los relieves de Santiago Apóstol, en la madera pintada del kiosco y en el cedro de la basílica. Las tiendas ofrecen algo para llevar a casa; el lago, la plaza y los templos dan motivos para quedarse a conocer el lugar donde se compra.










