Productores de Cabrera convirtieron sus viveros en un recorrido de aproximadamente 1.5 kilómetros con figuras monumentales y miles de plantas, la ruta del Mictlán cuenta cómo el cempasúchil se volvió parte de la economía local
ATLIXCO, Puebla.— Un perro de grandes dimensiones aparece entre macetas de cempasúchil, detrás se extienden los viveros de Cabrera y, junto a la figura, un letrero anuncia el primer nivel de la Ruta del Mictlán, Apanohuayan.
El recorrido comienza en el Vivero Xalpatlaco. Desde ese punto, los visitantes avanzan por una zona dedicada al cultivo y comercialización de flores, donde nueve escenarios representan las etapas del viaje al inframundo mexica.
Impressiones MX recorrió parte de ese camino durante una visita a Atlixco.
Las figuras monumentales aparecen entre plantas listas para su venta. Hay esqueletos, animales y representaciones de distintos tamaños. En Teyollocualloyan destaca la cabeza de un felino; en Pancuecuetlacayan, una figura azul sobresale entre las macetas.

Cada estación tiene una ambientación diferente, pero todas comparten el entorno de los viveros.
El trayecto completo es de aproximadamente 1.5 kilómetros y concluye en Flor Natura, según explicaron los organizadores.
La ruta permite conocer las representaciones del Mictlán sin salir de una zona donde la producción de flores es una actividad cotidiana. Esa ubicación es una decisión de los viveristas.
La idea de 20 productores
Isabel León Torres conoce el trabajo de los viveros de Cabrera, durante la visita explicó que la Ruta del Mictlán surgió de la iniciativa de 20 productores que buscaban atraer más visitantes y mejorar la comercialización de sus plantas.
En Cabrera se producen flores durante todo el año, pero el cempasúchil concentra buena parte de la atención durante las semanas previas al Día de Muertos.
Los viveristas querían aprovechar esa temporada para que más personas llegaran directamente a sus establecimientos.
La propuesta consistió en distribuir las representaciones del Mictlán por distintos puntos de la zona. Así, quienes asisten a conocerlas también tienen la oportunidad de recorrer los viveros, identificar a los productores y comprar plantas.
La artista Ana Violeta Soberanes participó en el desarrollo de la propuesta, de acuerdo con los testimonios obtenidos durante la presentación.

León Torres señaló que el proyecto también busca beneficiar a pequeños productores que trabajan en Cabrera y sus alrededores.
La intención no es únicamente atraer visitantes durante octubre, sino dar mayor visibilidad a una actividad que sostiene empleos en la zona.
El cempasúchil que sale de Atlixco
Benito López Martínez recuerda que la producción de cempasúchil en maceta comenzó a desarrollarse en Cabrera hace unos 12 o 13 años.
Entonces, según su testimonio, se cultivaban alrededor de 5 mil plantas.
Actualmente, el productor calcula una producción de 2.5 millones de ejemplares.

La mayoría son variedades de flores amarillas y naranjas, aunque también se cultivan otras tonalidades y presentaciones.
López Martínez explicó que las plantas se comercializan en distintos puntos del centro y sur del país. Durante la temporada comienzan a llegar vehículos para transportar la producción fuera de Atlixco.
La flor de corte tiene otros tiempos. Según se informó durante la visita, su comercialización más intensa se espera hacia el 25 de octubre.
El volumen de producción ayuda a entender la importancia de estas semanas para los viveristas. Después de meses de cultivo, disponen de un tiempo limitado para colocar una parte importante de sus plantas.
La Ruta del Mictlán ofrece otra posibilidad, que algunos compradores lleguen directamente al lugar donde se producen.
Entre los escenarios monumentales hay macetas de diferentes tamaños, hileras de flores y viveros que mantienen su actividad comercial mientras reciben visitantes.
Un xoloitzcuintle y una caminata por Atlixco
Durante la presentación, Alma Díaz llega con un vestido negro con la figura de un perro azul pintada sobre la tela, acompañada por aves y flores.
Alma pertenece a Xoloxcali, una comunidad dedicada al xoloitzcuintle en Atlixco, nos comenta que el grupo tiene cinco años y que ella lleva 15 trabajando con esta raza.
Su participación está relacionada con una tradición que también forma parte de las representaciones del Mictlán.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en las creencias funerarias mesoamericanas el xoloitzcuintle acompañaba a las almas durante su viaje al inframundo y las ayudaba a cruzar un río.
Alma explica que su grupo organiza cada año una caminata llamada Itzcuintlan, nombre con el que hacen referencia al lugar donde, según la tradición que comparten, los perros esperan a las almas.
“Es el lugar que se encuentra junto al río donde están todos los perros esperándonos”, cuenta.
Para este 27 de octubre preparan una nueva caminata por las calles de Atlixco. Aunque los xoloitzcuintles encabezarán el contingente, la invitación está abierta a personas con perros de otras razas.
“Todas las razas son bienvenidas”, insiste.
Su vestido y las figuras que aparecen en los viveros muestran cómo el xoloitzcuintle conserva un lugar en las actividades culturales relacionadas con el Día de Muertos.
Un recorrido que también busca compradores
En Cabrera, las representaciones del Mictlán comparten espacio con plantas que pronto saldrán hacia otros mercados.
Los visitantes pueden detenerse frente a las figuras, tomar fotografías y continuar hacia la siguiente estación. A lo largo del trayecto encuentran viveros donde el cempasúchil se cultiva y comercializa.
Para Isabel León Torres y los productores que impulsaron la ruta, esa cercanía es parte central del proyecto.
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No todos los visitantes comprarán flores, pero quienes recorran las nueve estaciones conocerán una zona productiva que normalmente no forma parte de los circuitos turísticos más conocidos de Atlixco.

Cuando termine la temporada de Día de Muertos, las representaciones dejarán de ser el principal atractivo del recorrido. Los viveros seguirán trabajando, como lo hacen durante el resto del año.
La apuesta de los productores es que una parte de quienes llegaron a Cabrera para conocer el Mictlán regrese después por sus plantas.










