columna

ENTRESEMANA

MOISÉS SÁNCHEZ LIMON

¡Chin!

“Casi todos sabemos querer/ pero pocos sabemos amar…”  Manuel Alejandro/ José José

MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN

Vivimos tiempos del stalinismo de la 4T, como lo define Rubén Moreira Valdez, diputado federal del PRI, ex gobernador de Coahuila.

Y ahora resulta…

Cobro de facturas, distractores. Primero Jesús Muillo Karam, luego Ernesto Ruffo Appel, hoy Ángel Heladio Aguirre Rivero. Un distintivo: exgobernadores del PRI, PAN y PRD. ¿Tenga la oposición para que aprenda?

Sí, por ahí andaba, entre papeles, expedientes con aroma de demagogia e injusticia, venganza y rencores, olvidos a propósito y, sobre todo, el maldito tufo de la impunidad…

Y, en una de esas casualidades listas para un juicio a modo, vaya usted a saber si es culpable o inocente, pero al paso del canijo tiempo, la pinche sospecha resuelve lo de siempre: justicia retrasada es injusticia.

Así, el equipazo de la ingeniera presidenta, ¿o de la fiscal Ernestina Godoy Ramos?, fabricó un dizque nuevo eslabón del caso Ayotzinapa.

Porque justo cuando los lineamientos de los derechos de las audiencias sólo los defiende como acto de fe la jauría maiceada y el equipazo de Palacio, encabezado por la consejera jurídica Luisa María Magüicha Alcalde, este eslabón –¡Ajajá! — el acto justiciero lo lanzó la honesta, sagaz fiscal Ernestina Godoy, para que todo México se entere y…

Usted ya lo sabe, ayer jueves, en el estado de México pepenaron al economista Ángel Heladio Aguirre Rivero. ¿Cómo?, ¿por qué? No chinguéis.

Y le echaron el guante a Ángel Heladio. “(…) como parte del nuevo modelo de investigación emprendido por la Fiscalía a mi cargo, ordené el reanálisis profundo, exhaustivo y detallado de las actuaciones existentes que abrieron nuevas líneas de investigación”, adujo la licenciada Godoy.

Sí, como lo lee, dizque consecuencia de sesudos análisis e investigaciones tipo Sherlock Holmes, segurito para no volver a caer como lo hizo Alejandro Encinas a petición del Duce López Obrador, en la “Verdad Histórica” por la que está sujeto a proceso el priista ex procurador General de la República y exgobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam.

Sí, Aguirre Rivero, hijo predilecto de Ometepec, casualmente también exgobernador priista de Guerrero, primero con carácter de sustituto, del 12 de marzo de 1996 al 31 de marzo de 1999, en lugar del defenestrado Rubén Figueroa por aquella masacre del Vado de Aguas Blancas (28 de junio de 1995), luego  nominado por el PRD y apoyado al cuarto para las 12 por el PAN para el periodo sexenal 2011-2017 pero, ¡pinche destino!, el 23 de octubre de 2014 renunció por el caso de la desaparición de estudiantes de la escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa.

Y que lo pepenan porque, adujo la justiciera fiscal, “el agente del Ministerio Público de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa solicitó y obtuvo una orden de aprehensión en contra de Ángel “N”, por los delitos contra la administración de justicia y desaparición forzada de personas, misma que fue cumplimentada este día (ayer) en el Estado de México con pleno respeto a sus derechos humanos”.

Y, como dice la chaviza, tres Doritos después…

¡En la madre!, andamos en senderos del stalinismo de la 4T. O sea, con esto de la idea de censurar, aunque desde Palacio se niegue la pérfida pretensión. Pero, pero…

Ahí tiene usted a legisladores y legisladoras de Morena como Francisco Arturo Federico Ávila Anaya y la cirujana dentista María Magdalena Rosales Cruz, poseedores de la graciosa virtud de generalizar, madrear a periodistas y luego ofrecer disculpas o recurrir a la sobada frase:

“Yo tengo un gran respeto por los periodistas”, como aduce Rosales y asume que “una cosa son los periodistas y otra los dueños de los medios de comunicación que por muchos años ocultaron lo que ocurría en México”.

O el el diputado Ávila Anaya que recurre a la frase ajena, ésta de Alejando Moreno que la citó en algún momento: “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”.

Y, hasta se da el lujo de afirmar que, “Alito” Moreno, “para muchos sí es un criminal”. ¡Claro!, listo como es, alude al “para muchos”, no para él.

El caso es que Ávila es rabioso e insolente defensor de los lineamientos que la ingeniera presidenta quiere aplicar como parte dizque sustancial de los derechos de las audiencias, que en realidad entrañan censura disfrazada de “derechos”.

“¡Ah!, no, pero ahí vemos a los del PRIAN decir: “Es que nos van a multar por decir algo en la radio y en la televisión”. Falso. “Es que el gobierno va a censurar los contenidos”. Falso”, repite contumaz el joven aspirante a alcalde de Cuauhtémoc y que anda en campaña.

Pero el diputado federal emeceísta Gibrán Ramírez Reyes ubica lo que oculta el oficialismo y la propia ingeniera Sheinbaum desde las mañanera.

En este tiempo entonces, citó el miércoles pasado en sesión de la Permanente, han circulado infinidad de temas, todos difundidos para ocultar inocultables hechos como el hecho de que “México es una República mafiosa que cada vez es menos República y que cada vez es más mafiosa”.

Así es, señoras y señores. Hay distractores a la vuelta de cada tema, y eufemismos para restar importancia, por ejemplo, al segundo descarrilamiento del tren Interoceánico.

Más incisivo, dolor de muelas de diputados y senadores del oficialismo, el ddiputado Rubén Ignacio Moreira Valdez, coordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados, en la sesión del miércoles preguntó a morenos:

“No que “prohibido prohibir”, no que “benditas redes sociales”, no que el régimen trataba de restringir libertades. Pues la oveja era lobo, y ya mostró su verdadera cara”.

Pero, acotó, “no solamente es este mamotreto de lineamientos que se van a aprobar desde el poder que contradicen, incluso, lo que votaron ustedes. Es solamente una parte de la construcción de una gran censura”.

Y preguntó: “¿Cuántos periodistas han salido de los medios de comunicación? 53. ¿Cuántos periodistas han sido asesinados? Solamente en el último mes tres, uno en Veracruz, otro en Oaxaca, y otro en Guerrero. Solamente en el último mes.

“En su país del requetebién, porque eso es lo que decía el hechicero de Macuspana, que éste era el país del requetebién”.

Pero, en este debate, los periodistas no son consultados, son, somos, convidados de piedra porque, incluso desde los nuevos dueños del poder se desparrama la estigmatización, la calumnia, la difamación.

¿Quiénes son los culpables? Los noticiarios no operan sin reporteros ni los diarios sin la infantería que, con el trabajo en las calles, en las reuniones, marchas y sesiones legislativas, encuentros de la sociedad, los alimenta.

Somo cuerda tensa permanente, hilo delgado por el que se cumplen acuerdos entre el gobierno y los dueños de los medios de producción, estaciones de radio, televisoras, agencias, periódicos, revistas…

¿Quién consulta a los periodistas? Pero a los periodistas, no a los mercenarios que asisten a las mañaneras y tienden preguntas como alfombra roja para que la Princesa Caramelo se luzca y aparezca culta, conocedora, aunque el estado de ánimo se le descomponga.

Por eso, Kenia López Rabadán, presidente de la Cámara de Diputados, asume que, “como oposición y es claro que no podemos desde los micrófonos públicos estigmatizar a los periodistas”.

Y dice lo que nadie entre los dueños del poder se compromete. “Es necesario garantizar que los periodistas, los medios de comunicación puedan tener libertad de trabajar. En este país en donde lamentablemente la profesión, el trabajo de ser periodista se vuelve altamente riesgoso, no puede estar además violentado desde el poder público”. 

Si un periodista lo que hace es investigar y exhibir eso que sucede, no puede ser señalado, estigmatizado, incluso diría yo, orillado a la autocensura desde el poder”, puntualiza Kenia y advierte:

“No es democrático, no está bien y no le ayuda a las y los mexicanos, lo que le sirve a los ciudadanos es tener un periodismo fuerte, libre, objetivo”. Pero, ahí tiene usted a los y las aprendices de brujo que buscan amordazar a quienes somos los ojos, la boca y los oídos de la sociedad.

Señora, presidenta, ¿sirve a la democracia el periodismo que no mira, no escucha ni denuncia? ¡Ese no es periodismo!, esa es la caterva de mercenarios y mercenarias que le endulza el oído y tiende la alfombra florida de preguntas a modo. Drakko, no arrío bandera. Conste.

[email protected]   www.entresemana.mx   @sanchezlimon1  

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