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Teotihuacán muestra el corazón de su antigua grandeza

Teotihuacán muestra el corazón de su antigua grandeza

Tres museos, 150 piezas que nadie había visto y un túnel sellado por los propios teotihuacanos, lo que la zona arqueológica más visitada de México ocultaba a plena vista


San Juan Teotihuacán, Estado de México.- Teotihuacán recibe a casi dos millones de personas al año. La mayoría llega, sube las pirámides, toma fotos y se va. Pocos saben que debajo de sus pies hay un túnel de 120 metros que los teotihuacanos cerraron hace más de 1,600 años. Y que nadie sabía que existía hasta que la lluvia lo dejó al descubierto accidentalmente en 2003. Eso es Teotihuacán, una ciudad que todavía no terminamos de conocer.

La plaza donde cabía media ciudad

La Ciudadela no es una pirámide. No tiene la altura que obliga a inclinar el cuello ni tiene la fama que aparece en todas las postales de Teotihuacán. Es una plaza enorme, delimitada por plataformas y basamentos que la rodean por los cuatro costados.

Cuando te paras en el centro y miras hacia las orillas, el tamaño empieza a tener sentido de otra manera. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), este espacio tenía capacidad para reunir a más de 50,000 personas al mismo tiempo — en una ciudad que llegó a tener más de 100,000 habitantes, eso significa que la Ciudadela podía albergar a la mitad de la población entera en un solo evento.

No era un lugar de paso. Era el corazón político y ceremonial de una metrópoli que ejerció influencia sobre gran parte de Mesoamérica durante los siglos I al VII de nuestra era. Y en el centro de todo eso estaba el templo.

El dios que alguien quiso enterrar y los cuerpos que encontraron dentro

El Templo de la Serpiente Emplumada tiene la fachada más densa de toda Teotihuacán, cabezas de piedra alternadas a lo largo de los tableros, ojos de obsidiana que todavía brillan cuando les pega el sol. Pero lo que más importa no es lo que se puede ver, es lo que alguien decidió ocultar.

Alrededor del año 400 d.C., con la ciudad en pleno funcionamiento, alguien ordenó cubrir este templo completo con otra estructura encima. Lo taparon como si quisieran borrarlo. Las excavaciones encontraron dentro de esa misma construcción decenas de enterramientos. Personas con las manos atadas, depositadas junto al templo durante la ceremonia de sellado.

La razón exacta sigue sin consenso entre los especialistas. Lo que sí está documentado por el INAH es que el acto fue intencional y coordinado, no fue derrumbe ni abandono. Fue una decisión.

En 2003, durante la temporada de lluvias intensas abrió el suelo frente al templo y apareció la entrada a un túnel de 120 metros sellado por los teotihuacanos. Las excavaciones del Proyecto Tlalocan, dirigido por el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, comenzaron en 2010 y lo que encontraron adentro todavía es tema de análisis.

Las paredes que todavía tienen color

El Museo de Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente existe para mostrar algo que desaparece cuando caminas por la zona arqueológica y solo ves piedra gris, Teotihuacán era una ciudad pintada de arriba a abajo.

Cada muro, cada corredor, cada habitación tenía color. Jaguares con plumas. Aves que expulsan agua de los picos. Figuras que flotan entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Los colores venían de minerales y piedras semipreciosas, hematita para el rojo, azurita para el azul profundo, malaquita para el verde. Con más de 1,500 años, los colores siguen siendo intensos.

El museo resguarda 73 piezas entre fragmentos de murales, taludes completos y partes de muros con pintura recuperada de los más de 2,000 conjuntos habitacionales que rodeaban la zona arqueológica, esa Teotihuacán doméstica y cotidiana que nunca aparece en las fotos de turismo.

El recinto fue construido, según el arqueólogo Jesús Torres Peralta, coordinador de museos del sitio, en un predio donde originalmente se planeaba levantar una plaza comercial. La polémica canceló el proyecto y el espacio se convirtió en museo.

El museo que nadie limpió en 20 años y lo que guardaba adentro

El Museo de la Grandeza Teotihuacana reabrió el 9 de junio de 2026 tras dos décadas cerrado. La Secretaría de Cultura federal invirtió 37 millones de pesos en su rehabilitación integral, parte de un programa nacional de 400 millones de pesos para recuperar 46 zonas arqueológicas en el país.

El recinto estrena 174 piezas en su colección permanente. De esas, aproximadamente 150 nunca habían sido exhibidas al público. La colección incluye máscaras ceremoniales, urnas funerarias, instrumentos de obsidiana, figurillas de ofrenda, una cabeza de jaguar y objetos domésticos provenientes de los conjuntos habitacionales que rodeaban la antigua ciudad, piezas que llevaban décadas en bodegas.

La arquitectura del edificio no es casual, las paredes del primer nivel tienen forma ondulada, como dos serpientes que avanzan desde los extremos y se encuentran en el centro del recinto. La cosmovisión teotihuacana, metida en la construcción misma.

La pelota de hule que nadie conocía y lo que dice sobre quiénes somos

Entre las piezas del museo hay una que detiene a cualquiera, una pelota de hule con más de 3,600 años de antigüedad, hallada en El Manatí, Veracruz, en un sitio asociado a la cultura olmeca.

Pero el dato que más perturbó fue que las vasijas diseñadas hace más de 3,000 años fue específicamente para conservar semillas, un sistema de soberanía alimentaria planificado con visión de largo plazo.

Lo que falta todavía

La reapertura de la zona de Teotihuacán llega en un momento importante, el Mundial de Fútbol 2026 estima un incremento de entre 32 y 35 por ciento en la afluencia de visitantes a Teotihuacán, según estimaciones de las autoridades culturales. En 2025 llegaron al sitio alrededor de 1.8 millones de personas; cada día recibe entre 7,000 y 8,000 visitas, de las cuales 40% son extranjeros, según datos del INAH.

Finalmente, por otra parte, el tiroteo del 20 de abril de 2026 en la Pirámide de la Luna — donde una persona mató a una turista canadiense e hirió a una decena de personas — sigue afectando la imagen del lugar. Las autoridades reforzaron la seguridad con 70 elementos de la Guardia Nacional, 69 custodios especializados y arcos de seguridad en las cinco puertas de acceso.


Cobertura realizada durante una gira de prensa encabezada por Luz María Hernández Bermúdez, presidenta del Comité Estatal de Morena en el Estado de México, en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, Estado de México.

Angelica Armenta

Periodista digital y directora editorial de Impressiones mx, especializada en política, gobierno, comunicación y estrategia digital en México. Experta en SEO editorial, periodismo multiplataforma y creación de contenido informativo orientado a Google Discover y audiencias digitales.

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