Por: Angélica Armenta
Puebla hace historia como la primera sede fuera de Europa del festival GLOW, integrando tecnología de video mapping y arte internacional en sus monumentos históricos.
Puebla.- La capital poblana se ha consolidado como el centro de la innovación artística con la inauguración de GLOW México, un festival que fusiona luz, arte y tecnología para intervenir los espacios públicos más emblemáticos de la entidad. Esta edición marca un parteaguas en la gestión cultural del país, al ser la primera ocasión en que el prestigioso festival GLOW, originario de Eindhoven, Países Bajos, se celebra fuera del continente europeo, proyectando a la ciudad como un referente de creatividad global.









El despliegue técnico tuvo su sede principal en el Zócalo, donde la Catedral de Puebla y el Palacio Municipal funcionaron como lienzos para proyecciones de video mapping a gran escala. Estos espectáculos luminosos no solo destacaron por su complejidad visual, sino por su capacidad para narrar historias mediante el uso de herramientas tecnológicas de última generación, transformando la percepción del patrimonio arquitectónico de la ciudad en una experiencia inmersiva para miles de asistentes.
La ceremonia inaugural contó con la participación del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, quien estuvo acompañado por el embajador de los Países Bajos en México, André Driessen. Asimismo, se contó con la presencia de representantes de la Secretaría de Cultura federal, cuya asistencia subrayó la importancia de la colaboración binacional y el intercambio de conocimientos técnicos y creativos entre ambos países.
La jornada inaugural integró coreografías con trajes iluminados y espectáculos pirotécnicos que complementaron la atmósfera tecnológica del evento. Más allá del atractivo visual, el festival busca fortalecer la identidad cultural poblana mediante la integración de talento joven en proyectos de arte digital, fomentando nuevas vocaciones en las industrias creativas y tecnológicas de la región.
Con esta iniciativa, Puebla se sitúa a la vanguardia de la oferta cultural internacional. El festival promete no solo ser un espectáculo de luz, sino una plataforma de desarrollo económico y social que aprovecha la tecnología para democratizar el acceso al arte de alta gama en los espacios públicos de acceso gratuito.










