Por: Redacción
Por primera vez en la historia del torneo, la Selección Mexicana de Beisbol logra ganar su juego de apertura, respaldada por una ofensiva explosiva y un sólido pitcheo en Houston.
Houston, Texas. La Selección Mexicana de Beisbol hizo historia en el Daikin Park al derrotar 8-2 a su similar de Gran Bretaña, marcando la primera vez que el conjunto nacional debuta con una victoria en el Clásico Mundial de Beisbol.






Ante una asistencia de 29,724 aficionados, mayoritariamente mexicanos que pintaron de verde las tribunas texanas, la novena dirigida por Benjamín Gil dio una exhibición de poderío y temple. El encuentro se definió gracias a un estacazo de cuatro estaciones de Jonathan Aranda y un rally definitivo en la novena entrada que desató la euforia en la sede estadounidense.
El encargado de abrir la pizarra en Houston fue el joven Nacho Álvarez Jr., quien en el segundo acto conectó un jonrón solitario que encendió el dugout nacional. Mientras tanto, en la lomita, el tijuanense Javier Assad cumplió con una labor impecable de 3.2 innings sin permitir daño, neutralizando los bates británicos en un duelo que se mantuvo cerrado durante la primera mitad. El bullpen mexicano, bajo una presión constante, supo contener las rebeliones europeas para mantener la paridad hasta el último tercio del compromiso.
La debacle británica llegó en el octavo rollo. Con dos outs y corredores en base, Jonathan Aranda castigó un lanzamiento del relevista Tristan Beck con un cuadrangular de tres carreras que puso el marcador 4-1. Lejos de conformarse, la #NovenaMéxico asestó el golpe final en la apertura del noveno con un rally de cuatro anotaciones, impulsado por un sencillo productor de Alek Thomas, un doblete de Joey Ortiz y el sello de la casa de Randy Arozarena, quien remolcó la octava carrera del encuentro para sellar el destino del juego en territorio estadounidense.
El cierre estuvo a cargo del estelar Andrés Muñoz, quien a pesar de conceder una carrera vía Trayce Thompson, apretó el brazo para retirar los últimos tres outs, abanicando a dos rivales para asegurar el triunfo histórico.
Con este resultado, el equipo de Benjamín Gil envía un mensaje contundente desde Texas al resto de los competidores: México no solo viene a participar, viene a dominar. El siguiente paso en el calendario será fundamental para amarrar la clasificación a la siguiente ronda y mantener vivo el sueño del campeonato mundial.









