Por: Redacción
La operación militar «Furia Épica» y el cierre del Estrecho de Ormuz desatan un rally alcista en los energéticos, llevando al Brent a los 82.37 dólares y presionando a la divisa mexicana por la fuga de capitales hacia activos de refugio.
MERCADOS GLOBALES. La estabilidad económica mundial ha sufrido una fractura tras la confirmación del abatimiento del ayatola Alí Jamenei. La operación militar «Furia Épica» no solo alteró el mapa geopolítico, sino que detonó una volatilidad extrema en los mercados financieros.
El crudo Brent, referente internacional, registró un salto vertical del 13%, alcanzando los 82.37 dólares por barril, su nivel más alto en más de un año. La orden de Irán de bloquear el Estrecho de Ormuz —arteria por donde transita el 20% del petróleo mundial— ha encendido las alarmas sobre un inminente desabasto energético global que podría asfixiar las cadenas de suministro.
En el mercado cambiario, el peso mexicano se ha convertido en una de las divisas más vulnerables ante la incertidumbre. La moneda nacional rompió la resistencia de las 17.30 unidades por dólar, llegando a cotizar en los 17.40 durante las primeras horas de operación. Este movimiento responde a una salida masiva de inversionistas de activos emergentes, quienes buscan refugio en el dólar estadounidense y el oro. Analistas financieros advierten que, si las represalias y los bombardeos persisten, la presión sobre el tipo de cambio se intensificará, afectando los costos de importación y la balanza comercial de México.
El efecto dominó ha alcanzado a las bolsas de valores de Nueva York, Europa y Asia, las cuales reportan caídas significativas por el temor a una nueva espiral inflacionaria. El encarecimiento de la energía proyecta un panorama crítico para el sector empresarial mexicano, que ya anticipa ajustes en los precios de las gasolinas y costos logísticos. La situación se agrava tras reportes de ataques con drones a refinerías clave en la región del conflicto, lo que reduce la capacidad de oferta en un momento donde la demanda global de combustibles sigue siendo alta.
Mientras la diplomacia internacional se muestra incapaz de frenar la escalada bélica, los mercados ya descuentan un escenario de conflicto prolongado. La desaparición del Líder Supremo iraní ha puesto a prueba la resiliencia de la economía mundial en un punto de fragilidad extrema. La mirada de los expertos está fija ahora en la OPEP+ y su capacidad de reacción para estabilizar los precios, así como en la firmeza de los bancos centrales para contener el impacto inflacionario de lo que parece ser el inicio de una nueva crisis energética de escala planetaria.
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