EU captura a Nicolás Maduro en operación militar

  • Anuncia control transitorio de Venezuela

Por: Gilberto Solorza

Fuerzas estadounidenses capturaron este viernes 3 de enero de 2026 a Nicolás Maduro, líder de Venezuela, junto con su esposa Cilia Flores, durante una operación militar a gran escala en Caracas. El operativo incluyó ataques selectivos, explosiones y apagones en distintos puntos de la capital.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la acción y precisó que unidades de élite Delta Force detuvieron a Maduro y lo trasladaron fuera del país para enfrentar cargos de narcoterrorismo en tribunales estadounidenses, con base en una acusación presentada en 2020 ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.

Washington justificó la captura como una respuesta directa a esa acusación por narcoterrorismo y narcotráfico, que señala a Maduro como jefe de una red criminal transnacional dedicada al tráfico de cocaína hacia Estados Unidos.

El gobierno estadounidense afirmó que la detención busca llevarlo ante la justicia y abrir una fase de transición política en Venezuela, al considerar que el régimen utilizó de manera sistemática las instituciones del Estado para proteger actividades ilícitas durante décadas.

La operación y los cargos judiciales

Donald Trump anunció el éxito del operativo en su red Truth Social y elogió la planeación y el desempeño de las tropas participantes. En contraste, autoridades venezolanas denunciaron la acción como una invasión. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, acusó a Estados Unidos de actuar por intereses económicos y anunció una respuesta militar, mientras que el canciller Yván Gil exigió la devolución inmediata de Maduro y Cilia Flores y calificó el operativo como una violación grave de la soberanía nacional.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos imputa a Nicolás Maduro cargos por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína a territorio estadounidense y posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, además de conspiración para poseerlos. La acusación sostiene que Maduro encabezó el llamado “Cártel de los Soles” y estableció alianzas con organizaciones armadas como las FARC para facilitar el envío de grandes volúmenes de cocaína hacia Norteamérica.

Las autoridades estadounidenses sostienen su caso con incautaciones de droga, como las 5.6 toneladas decomisadas en 2008 en un jet DC-9 procedente de Venezuela con destino a México y las 1.3 toneladas incautadas en París en 2013. El expediente también incluye registros de pagos documentados por parte de las FARC, testimonios de exfuncionarios y desertores, y documentos judiciales que describen el uso de empresas estatales, incluida PDVSA, para el lavado de dinero. La fiscal general Pam Bondi afirmó que Maduro corrompió las instituciones venezolanas para proteger envíos de drogas durante más de 25 años, mientras que el senador Marco Rubio lo describió como líder de una organización narcoterrorista que controla Venezuela.

Maduro y su entorno rechazan las imputaciones y las califican como una patraña y propaganda política de Washington para justificar intervenciones. Fuentes independientes confirman la existencia de la acusación formal desde 2020, aunque señalan que el juicio determinará la culpabilidad o inocencia del exmandatario. Estados Unidos ofrecía recompensas de entre 15 y 50 millones de dólares por información que condujera a su captura.

Transición, petróleo y temores regionales

La detención de Maduro ocurre en un contexto de confrontación prolongada entre Caracas y Washington, que se intensificó desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. Tras el golpe fallido de 2002, la expulsión de la DEA en 2006 y la retórica antiestadounidense del chavismo, el conflicto escaló con la llegada de Nicolás Maduro en 2013, quien enfrentó sanciones por violaciones a derechos humanos y, posteriormente, bloqueos petroleros y acusaciones de narcotráfico durante la presidencia de Trump.

Tras el operativo, Trump anunció desde Mar-a-Lago que su gobierno asumirá el control temporal de Venezuela para garantizar una “transición justa, segura y juiciosa”. En una rueda de prensa declaró: “Vamos a gobernar el país hasta que podamos implementar una transición pacífica adecuada”. El plan contempla la participación de fuerzas de seguridad estadounidenses y la entrada de grandes empresas petroleras de Estados Unidos para invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la industria energética, mientras Washington mantiene un embargo condicionado a objetivos políticos. La Casa Blanca sostiene que la medida busca estabilizar a un país que concentra alrededor del 17% de las reservas mundiales de crudo.

El anuncio desató críticas y temores de intervencionismo en América Latina. Analistas y líderes regionales advierten riesgos de desestabilización, posibles flujos migratorios masivos y un aumento de la polarización política. Trump también lanzó advertencias a México por el narcotráfico y a Cuba por su respaldo a Maduro, lo que elevó la preocupación por una escalada de presiones en la región.

En el plano interno venezolano, la líder opositora María Corina Machado, ganadora del Nobel de la Paz en 2025 y actualmente en el exilio, llamó a los venezolanos a organizar la transición democrática y respaldó a Edmundo González como presidente legítimo tras las elecciones de 2024. Estados Unidos la reconoce como una figura central de la oposición, mientras el futuro político de Venezuela queda marcado por la captura de su líder y el anuncio de una intervención directa sin precedentes por parte de Washington.

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