Real Madrid prescinde de Xabi Alonso luego de siete meses en el cargo


Por: Fernando Dávila

Xabi Alonso pierde el control del vestuario y sale del Real Madrid, tras apenas siete meses en el cargo, el técnico español dejó de ser entrenador del primer equipo luego de la derrota 3-2 ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España, un resultado que funcionó como justificación deportiva, pero no como la causa real de su salida.

En el fondo, Xabi Alonso perdió el control del vestuario en el Real Madrid tras una ruptura directa con su principal figura: Kylian Mbappé.

El gesto que marcó el quiebre

La escena ocurrió frente a miles de aficionados en la tribuna y no pasó inadvertida. Al finalizar la ceremonia de premiación, Alonso pidió a sus jugadores permanecer en el campo para cumplir con el pasillo de honor al campeón. Mbappé tomó otra ruta.

El delantero francés ignoró la indicación, dio media vuelta y se dirigió al túnel, arrastrando consigo a varios compañeros. El momento expuso una fractura visible: cuando la figura del equipo desobedece públicamente, la autoridad del entrenador queda anulada en segundos.

Un golpe a la cultura del club

El conflicto trascendió lo deportivo y tocó una de las fibras más sensibles del Real Madrid: su identidad institucional. El club presume valores como respeto, jerarquía y señorío. Al negarse a reconocer al rival, Mbappé no solo desairó a su entrenador, también comprometió la imagen que el club proyecta al mundo.

Ese episodio confirmó lo que ya se percibía internamente: Xabi Alonso perdió el control del vestuario en el Real Madrid, y con ello se rompe una línea que el club considera innegociable.

Autoridad sin consenso

Pese a su prestigio reciente y a los logros tácticos mostrados con el Bayer Leverkusen, Alonso no consiguió que el vestuario aceptara su liderazgo. La convivencia diaria evidenció un vacío de mando que la directiva decidió cerrar antes de que el conflicto escalara.

El club optó por una salida rápida y quirúrgica: cortar el proyecto antes de permitir que las jerarquías individuales se impusieran sobre la estructura.

Arbeloa, el regreso al orden

Para sofocar el incendio, la directiva recurrió a una figura de casa. Álvaro Arbeloa asumió el mando no solo por su trabajo con el Juvenil A y el Castilla, sino por lo que representa dentro del club: disciplina, obediencia y sentido institucional.

Arbeloa llega con una misión clara. Más allá de resultados inmediatos, deberá reinstalar una norma básica en el vestuario: en el Real Madrid, ningún nombre está por encima del escudo.

Un cierre inevitable

La salida de Alonso deja una lección recurrente en los entornos de alto rendimiento: el conocimiento táctico no basta sin control del grupo. En Arabia Saudita se perdió algo más que un trofeo; se perdió el mando.

Hoy, con Arbeloa al frente, el madridismo espera recuperar la disciplina interna que se diluyó en una noche que evidenció más que una derrota. El balón sigue rodando, pero en los despachos del Bernabéu la prioridad ya quedó clara: restablecer la autoridad que nunca debió quebrarse.

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