PULSO

Eduardo Meraz

Desmorenamiento

Eduardo Meraz

En la más inverosímil de las metáforas, estamos siendo testigos de la popularidad fuerte de la presidenta Claudia Sheinbaum, a cambio de un mayor desencanto con Morena y sus principales dirigentes y funcionarios, por los modos, estilos y formas, cada vez más alejados de la cartilla moral y más cerca de conductas neoliberales.

En la política mexicana, las metáforas suelen ser más elocuentes que los números. Y sin embargo, los datos —esas cifras frías sin alma— terminan revelando las grietas de un proyecto autonombrado incólume.

La encuesta de Buendía & Márquez, muestra la caída de 21 puntos en la valoración positiva de Morena desde noviembre de 2025, cual si fuera el retrato de un proceso de desgaste, un desmorenamiento del partido en el poder.

Así lo revela la más reciente encuesta de Buendía & Márquez, en el cual refiere cómo ha bajado la cantidad de gente que se considera morenista, y su valoración positiva perdió 21 puntos desde noviembre de 2025.

“La brecha entre Morena y el resto sigue siendo amplia, aunque en la serie histórica la opinión positiva de Morena cae de 70 por ciento en febrero de 2025 a 54 por ciento en febrero de 2026”, agregó el análisis.
Según los datos de Buendía & Márquez, Morena tuvo su mejor momento de valoración positiva cuando cerró el gobierno de López Obrador e inició el de Sheinbaum, alcanzando un 75 por ciento, para luego perder 21 puntos y ubicarse en 54 por ciento.

Es decir, este proceso de desmorenamiento de la sociedad, obedece en buena medida a los escándalos de corrupción cometidos durante la gestión del anterior habitante de Palacio Nacional y los derroches y ostentación de sus pro hombres.

También indicaría cómo, desde la percepción de la gente, la presidenta Claudia Sheinbaum ha logrado aislarse del morenismo, establecer algo más allá de una sana distancia, para evitar la contaminación de los meandros guindas.

Mientras Sheinbaum se fortalece, Morena se debilita y eso a ninguno de los dos conviene.
Si bien la presidenta parece haber entendido que la distancia es una forma de supervivencia política y, de facto, presentarse como figura autónoma, capaz de gobernar sin quedar atrapada en la cañería guinda. Por eso la sociedad, que distingue entre la persona y el partido, le otorga un crédito que niega a los dirigentes morenistas.

La proporción de quienes se consideran morenistas descendió de 45% a 34% en un año. Y, al mismo tiempo, creció el número de ciudadanos que se definen como apartidistas o independientes: de 13% en diciembre de 2024 a un máximo de 27% en diciembre de 2025.

Ese aumento de la independencia ciudadana es quizá el signo más revelador de la época: la gente se aparta de las siglas, busca distancia de los partidos, se refugia en la autonomía.

El desmorenamiento no es sólo un fenómeno de encuestas; es también un síntoma cultural; la narrativa de la austeridad republicana se ha visto corroída por los derroches y la ostentación de algunos dirigentes

Otro estudio de Buendía & Márquez, coincide en la tendencia, aunque su análisis de febrero ubicó hasta 42 por ciento de partidistas o independientes, el doble que señaló Enkoll, de 21 por ciento hasta marzo.

En febrero pasado esa encuestadora indicó que la proporción de personas que se considera de Morena se ubicó entonces en 34 por ciento, por debajo del 45 por ciento reportado en febrero de 2025.

Tal vez estos datos y estudios sirvieron de base para las recientes medidas adoptadas por el Consejo Político de Morena en donde, por un lado, se dan golpes de pecho y aceptan su mea culpa y, por otro, nos anticipan la continuación de sus truculentos métodos -campañas anticipadas, uso de recursos públicos y sucios, acordeones, tómbolas y un largo etcétera- para no perder, ya no la mayoría calificada, sino la simple en 2027.

Es como si la sociedad mexicana hubiera decidido separar la figura de la mandataria del aparato que la sostiene. Una decisión que, en términos políticos, es arriesgada pero comprensible: se confía en la persona, se desconfía de la estructura.

Pero también plantea preguntas sobre el futuro: ¿puede un presidente gobernar sin el respaldo sólido de su organización? ¿Hasta dónde puede llegar la distancia sin convertirse en ruptura? ¿Qué significa para la democracia que crezca el número de apartidistas, mientras los partidos se desgastan?

El desmorenamiento, en suma, es más que una caída en las encuestas; es la señal de un cambio en la relación entre sociedad y política. La ciudadanía parece reclamar autenticidad, transparencia, coherencia y, frente a la decepción con los partidos, busca refugio en la independencia.

Fuerza y desencanto, las dos caras de una misma moneda: el segundo piso, sin maquillaje.
He dicho.

EFECTO DOMINÓ

Según el más reciente informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), México atraviesa uno de sus momentos más críticos para el ejercicio periodístico; con una puntuación de apenas 34.9 sobre 100, México ha entrado formalmente en la categoría de “alta restricción” para la libertad de prensa.

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