Machuchonas y machucones
Eduardo Meraz
En el teatro fantástico de la 4T, la austeridad republicana se ha convertido en despilfarro desmedido, en un carnaval de excesos, y la pedestre forma de vanagloriarse o de justificar tales excesos es de un patetismo exacerbado.
La compra de unidades automotrices nuevas, tanto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación como en la Fiscalía General de la República revelan el pe$o específico del sistema de justicia mexicano, como consecuencia de la reforma judicial emprendida y el compromiso de jueces, magistrados y ministros electos con sus votantes de acordeón.
La SCJN y la FGR, instituciones que deberían encarnar la sobriedad del derecho, se han visto envueltas en el escándalo de la adquisición de vehículos de lujo. No se trata solo de un gasto oneroso, sino de un gesto que revela un poder que se blinda, literalmente, contra las voces de la ciudadanía.
El blindaje no es metálico, es simbólico: es la muralla que separa a quienes dictan sentencias de quienes padecen las consecuencias de esas decisiones.
Ante el escándalo por la adquisición de camionetas machuchonas, con elevado grado de blindaje para no escuchar las voces de la sociedad y poder transitar sin obstáculos por leyes y reglamentos previamente convenidos, los ministros de la Corte, quisieron quemar incieso y copal para evitar cualquier contratiempo.
Sin embargo, ni siquiera pudieron llevar a cabo la ceremonia para limpiar de mal de ojo los vehículos cuando tuvieron que darles un destino diferente y quedarse como novias de pueblo, vestiditos y alborotaditos.
Y ante el desencanto de regresar a la anterior condición de movilidad menos ostentosa, los togados decidieron aprovechar la oportunidad para lanzar sus penas al viento y lanzarse con todo en defensa de los principios cuatroteros de austeridad, ahorro, sacrificio.
Y para hacer más creíble su improvisada escenificación, acusaron a sus antecesores de haber sustraído obras de arte y vehículos; es decir, tiraron la piedra y escondieron la mano, aun cuando nunca pudieron dar pruebas fehacientes de sus afirmaciones y exhibiendo su verdadera naturaleza: falsarios buscando justificar sus propios excesos con la sombra de los otros
Según sus propias versiones, en lugar de gastar una millonada de pesos de los contribuyentes, van a generar ahorros por más de seis mil millones de pesos, con lo cual harán realidad el apotegma: una justicia pobre, es una pobre justicia.
Lo que se vislumbra no es la pobreza digna de la sobriedad, sino la miseria de la simulación.
Las críticas a su pobre desempeño no como juzgadores, sino como administradores de bienes públicos, no se hicieron esperar. Incluso, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, en un gesto de protección política, hubo de meter las manos al fuego por los independientes y autónomos ministros de la SCJN, para evitarles un mayor escarnio a sus personas.
La enumeración de los múltiples gastos, muchos de ellos superfluos, realizados en la antigua Corte, en realidad se convirtieron en machucones severos a los egos de ministros y ministras de la “nueva” Corte.
Las camionetas machuchonas son la representación material de un sistema que se blinda contra la crítica, que se desplaza con comodidad mientras la ciudadanía enfrenta la precariedad del transporte público, la inseguridad de las calles, la desigualdad de los caminos.
Y los hechos revelan un sistema que se aferra al privilegio mientras predica la pobreza; una Corte que se blinda contra la sociedad no puede ser justa, una Fiscalía que se desplaza en camionetas de lujo no puede hablar de austeridad.
La coherencia es la primera virtud de la justicia, y cuando se pierde, todo lo demás se convierte en espectáculo, como ha quedado plenamente demostrado esta semana.
Mientras tanto, las “machuchonas” seguirán siendo el símbolo de un sistema que se blinda contra la crítica, que se desplaza con comodidad por caminos de privilegio, que se viste de austeridad mientras acaricia el lujo.
Y los machucones, esos golpes al ego de ministros y ministras -con contadísimas excepciones-, seguirán recordándonos que la justicia, cuando se convierte en teatro, no es justicia: es farsa.
He dicho.
EFECTO DOMINÓ
En el primer mes de este año, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aumentó 50% el monto colocado en bonos internacionales, respecto al mismo periodo de 2024, al pasar de 6,000 a 9,000 mdd.
De mantener este ritmo de endeudamiento, estaremos más que “empeñados”.








