PULSO

Eduardo Meraz

La plancha de la expiación

Eduardo Meraz

Decepcionada, herido el orgullo y sintiendo el desamparo de su guía y mentor -desde el recóndito escondrijo donde se guarda de miradas inquisidoras-, la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido hacer de la plancha del Zócalo de la Ciudad de México el más grande centro de expiación de culpas.

Concedió y cedió prácticamente a todos los caprichos y despropósitos de su homólogo de Estados Unidos para nada.

El “tío Donald” no se movió un ápice de su postura original y confirmó la aplicación de un impuesto arancelario de 25 por ciento a las ventas de México al mercado del país vecino.

Similares resultados obtuvieron sus emisarios a las oficinas del gobierno del presidente Trump, pues ni los integrantes del Gabinete de Seguridad, ni los secretarios de Economía y de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard y Juan Ramón de la Fuente carecieron de los argumentos y agilidad mental para convencer a sus contrapartes norteamericanas.

Y así, con la cola entre las patas -hablando figurativamente- el gobierno de México debe reconocer que nuevamente lo doblegaron, como expresión nítida de la carencia de fuerza económica, política y diplomática, ya sea por la falta de estatura de estadistas o por los múltiples y graves pecados del pretérito.

Haber detenido a miles de maleantes, haber confiscado toneladas de opioides, haber destruido centenares de laboratorios -o cocinas- de producción de drogas sintéticas, en especial fentanilo y haber entregado, haiga sido como haiga ido, a 29 de los principales maleantes -ya en prisión-, líderes de algunos de los cárteles, resultó insatisfactorio para el habitante de la Casa Blanca.

Con base en informaciones dadas a conocer en los medios de comunicación, parece inconcebible que el gobierno cuatroteísta no haya captado los verdaderos intereses de Donald Trump y compañía, cuando en diversas oportunidades refirió las relaciones “no santas” entre el gobierno y los cárteles, a las cuales califica de “intolerables”.

Lo mismo cuando alude a que las autoridades del país ofrecen refugio seguro a los delincuentes, pues aún conociendo sus refugios o domicilios, el entonces habitante de Palacio Nacional decidió privilegiar los derechos humanos de los malosos, en vez de combatirlos con la fuerza del Estado.

La confirmación del 25 por ciento de arancel a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, debe servir de experiencia a Sheinbaum Pardo para, en el futuro, medir sus acciones, a partir de que fuera del morenismo, la frase: “amor, con amor se paga”, carece de viabilidad.

La doble culpa de la primera mandataria mexicana es una carga difícil de soportar, sobre todo porque sus mismos correligionarios decidieron finalmente corregirle la plana en cuanto a la entrada en vigor de la ley anti nepotismo.

Además, porque a los ojos de su claque y seguidores no pudo convencer al mandatario estadounidense de no imponer sanciones a México, por los pecados y malas conductas del ex presidente López Obrador, colaboradores cercanos y familiares de su predecesor en el cargo, por más sacrificios y ofrendas ofrecidas a Donald Trump.

Si en la previsible entrevista telefónica que sostendrán el jueves próximo los mandatarios de México y Estados Unidos no se logra mitigar el castigo, la ceremonia de expiación del domingo en la plaza central de la capital del país, podría convertirse en el punto de inflexión de un gobierno con un grado de aceptación alto a uno donde los reclamos ganen terreno.

El segundo piso de la transformación ¿estará dispuesto a limpiar las culpas del gobierno anterior, para alcanzar la armonía con su, hasta ahora, principal socio comercial?

¿Cuántos más sacrificios nos obligará a padecer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a los mexicanos antes de la redención o la rendición ante la nación más poderosa y su impulsivo y alocado mandatario?

¿Es forzoso volver un espectáculo la expiación multitudinaria en la plancha del Zócalo, para hacerla creíble?

He dicho.

EFECTO DOMINÓ

Aparte de los abrazos y no balazos a los cárteles, el costo de las mega obras prioritarias de López Obrador, forman parte del mal manejo presupuestal, toda vez que el Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles y la Refinería Dos Bocas terminaron con un sobrecosto de 673 mil millones de pesos.

Y ese dinero ¿dónde fue a parar?

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@Edumermo

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