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100 años de momentos inolvidables de un líder ferrocarrilero

TXT: Su nieta, Lic. Silvia García Herrera

 

Don Alejandro Herrera Flores, hombre que entregó su vida y alma al sindicalismo ferrocarrilero en su natal estado de Tamaulipas buscando siempre las mejoras laborales para sus trabajadores, promoviendo diversas obras para los agremiados a fin de mejorar las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras así como asegurar la asistencia médica de sus agremiados, hoy celebra su centenario de vida.

 

Nacido el 10 de enero de 1920, en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, hijo de Alejandro Herrera González y Francisca Flores Ancira, sus hermanos Alicia, Francisco, Consuelo, Homero, Héctor y Oscar Herrera Flores, todas personas queridas, respetadas y recordadas en esa ciudad por su servicio a la sociedad y su buen corazón.

Ingresó a laborar en Ferrocarriles Nacionales de México en el año de 1938, a la edad 18 años, en el taller de máquinas en la ciudad de Nuevo Laredo. Pensionado desde el año de 1984, después de 44 años en el servicio público. Líder Sindical en la década de los cincuenta y fiel testigo de uno de los movimientos sociales más importantes de nuestro país, la huelga ferrocarrilera de 1958, por la demanda de los trabajadores de mejores salarios y democracia sindical.

 

El 3 de marzo de 1946 , se casó con Zulema Lugo, y de su matrimonio nacieron Elizabeth, Alejandro, Silvia Elia, Leticia Alejandra. Francisca Yolanda, Alberto Alejandro, Zulema del Carmen, Mirna Teresa y Roberto Alejandro Herrera Lugo.

Su padre trabajo en el taller de los ferrocarriles, pero muy joven enfermó, por ello Don Alejandro Herrera Flores pudo ingresar a la nómina de Ferrocarriles Nacionales de México cubriendo el lugar que tenía su padre en el taller de máquinas. Estuvo dos años cubriendo esa plaza y estudiando; después paso a la oficina de Aduanas y escaló posiciones logrando ser Secretario General de Sindicato en la sección correspondiente a Nuevo Laredo, Tamaulipas.

En su función sindicalista participó en la Huelga Nacional Ferrocarrilera de 1958-1959, y entre sus anécdotas relata que los representantes del sindicato de su sección fueron llamados a las oficinas del Ayuntamiento de Nuevo Laredo, Tamaulipas, para invitarlos a que cesarán el movimiento, y cuando llegaron se percataron de la presencia de Ejercito Nacional, luego, dio inicio la reunión con la comisión que acudía desde la Ciudad de México, para solicitarles el cese del movimiento, y al no desistir de las peticiones de mejoras laborales para los trabajadores se les informó “señores, a partir de este momento ustedes están presos”, por lo que al salir de las oficinas Ayuntamiento, ya estaban en calidad de detenidos y rodeados por soldados, por ello, Don Alejandro con toda la elegancia que le caracteriza se tomó unos momentos para dar aviso a sus compañeros en la forma previamente acordada, la cual consistía en que encender un cigarrillo, esa era la señal acordada con el resto de los integrantes del Sindicato que esperaban en la plaza la salida de sus representantes sindicales, ya se tenía el acuerdo de dar aviso a la sede nacional de ese suceso y de nombrar al suplente de Secretario General Sindicato, pero la lucha debía seguir.

Estuvieron presos en el sótano del Ayuntamiento de esa ciudad fronteriza, y la misma situación aconteció en otras ciudades del territorio nacional, por lo que los trabajadores del sindicato bajo las órdenes de su líder nacional Demetrio Vallejo, dieron la orden de detener los trenes en el lugar en donde se encontraran en todo el territorio nacional y así se hizo. Los trenes pararon y el gobierno federal ejerció represión política y militar. Cuenta Don Alejandro Herrera que llegaban los abogados y ofrecían realizar su defensa legal “gratis para los ferrocarrileros”, pero ello implicaba ceder “al movimiento” y no lo hicieron, se mantuvieron firmes y después de varios días de paro nacional de los ferrocarriles finalmente el gobierno accedió a negociar las peticiones del sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros, motivo por el cual se normalizó la marcha de los trenes.

No obstante, el movimiento sindical fue objeto de represión y sus líderes fueron perseguidos por “agitadores”, pues otros sindicatos como los de los telegrafistas y maestros, también exigieron mejoras laborales para sus trabajadores, por ello muchos ferrocarrileros fueron despedidos y sus líderes principales Demetrio Vallejo (Oaxaca) y Valentín Campa (Nuevo León) estuvieron presos en el Palacio de Lecumberri durante 10 años.

Durante los tres años que Don Alejandro Herrera Flores, estuvo como Secretario General del Sindicato de Ferrocarrileros en aquella ciudad, promovió diversas obras para los agremiados y recuerda con orgullo que buscó mejorar las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras, asegurar la asistencia médica y llevó a nombre del Sindicato, uniformes completos a algunas escuelas de Nuevo Laredo, Tamaulipas y de Anáhuac, Nuevo León.

La familia de Don Alejandro está orgullosa de tenerlo entre nosotros, a sus 100 años de vida, comparte sus historias que relata con orgullo y convicción de su deber cumplido, se disfruta su plática y relatos de vida, canta, declama y comenta con nostalgia el hecho de que el gobierno haya quitado el servicio de ferrocarril de pasajeros, añora disfrutar los viajes en pulman y tomar el café en el restaurant, disfrutando del paisaje y del viaje en el tren de Nuevo Laredo a la Ciudad de México. Quizá algún día nosotros podamos disfrutar de un viaje en el tren de pasajeros, mientras tanto disfrutamos junto a él, el viaje de la vida!

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