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PALACIO

¿”Caja china” en “caso Moya”?

Por Mario Díaz

  • Más dudas que claridad en regreso y licencia de Rubén Rocha Moya
  • La vox populi sospecha de un distractor para favorecer a Andy López
  • La pregunta es ¿quién le habló al oído al gobernador con licencia de Sinaloa?

H. Matamoros, Tamaulipas.- En el entendido de que solo los verdaderos protagonistas conocen la historia real, las condiciones y circunstancias que envuelven las decisiones de RUBÉN ROCHA MOYA, generan más dudas que transparencia sobre el sismo político de la semana pasada. 

En efecto, el regreso al Poder Ejecutivo del estado de Sinaloa después de una licencia de 112 días, y posterior solicitud de separación del cargo a escasas horas de haber retomado su responsabilidad gubernamental son decisiones que podrían obedecer a un fin determinado y no necesariamente producto de una “decisión personal”.

La lectura más socorrida está asociada a la defensa a ultranza del gobierno de la Cuarta Transformación hacia el mandatario estatal sinaloense, quien, junto con otras nueve personas, es acusado de diversos delitos por la poderosa fiscalía del distrito sur de Nueva York, lo cual, aparentemente se contrapone a la postura asumida por la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO, los gobernadores morenistas, la dirigencia nacional de Morena y el diputado federal RICARDO MONREAL ÁVILA.

La jefa del Ejecutivo federal fue clara concisa al precisar que ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo y de la Nación; el legislador en la Cámara Baja del Congreso de la Unión invitó a RUBÉN ROCHA “reconsiderar” su decisión; mientras que 23 gobernadores morenistas sostuvieron que “la política es un ejercicio de congruencia, y la desmesura y las decisiones de facción atentan contra los principios de honestidad y lealtad que juramos defender”.

Es decir, primero la 4T lo arropa y exige pruebas al Departamento de Justicia de los Estados Unidos para dar curso a la solicitud de detención con fines de extradición y, posteriormente, toda hace indicar que la plana mayor cuatroteísta decidió “sacarle el hombro” y dejarlo a la deriva en términos políticos.

Concediendo el beneficio de la duda, no resulta del todo razonable que, repentinamente, el ahora nuevamente gobernador con licencia del estado de Sinaloa haya decidido regresar al Ejecutivo estatal “por sus pistolas” bajo el argumento de que la Fiscalía General de la República no le ha fincado ningún cargo durante los 112 días que permaneció fuera de su responsabilidad gubernamental.

Del mismo modo, con el mismo beneficio de la duda, no tiene sentido ni lógica que a 30 horas de haber asumido el control político de esa entidad del pacífico mexicano, RUBÉN ROCHA MOYA, haya presentado ante la Junta Permanente del Congreso Local una nueva solicitud de separación del cargo “por tiempo indefinido”.

La pregunta sin respuesta que queda en el aire es quién le ordenó, aconsejó, sugirió o le habló al oído para que pusiera fin a su ostracismo y volviera a su cargo como gobernador constitucional del estado de Sinaloa.

Un movimiento de esa naturaleza en tablero de ajedrez político requiere del consentimiento de una instancia de mayor jerarquía que solo tiene dos caminos de procedencia: desde Palenque o desde el Palacio Nacional. A juzgar por la postura de la presidenta SHEINBAUM PARDO en el sentido de que se trató de una “decisión personal” se infiere que no tuvo participación alguna, lo cual, por ende, genera la percepción de que el repentino regreso fue avalado por el ex presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR a quien se le atribuye-cierto o falso-el manejo político a lo largo y ancho del territorio nacional.

Asimismo, la vox populi duda que la nueva solicitud de licencia sea consecuencia del descontento social que causó el regreso a la gubernatura de ROCHA MOYA, sino que tal decisión tomada 34 horas después tuvo el mismo origen.

Por otra parte, dada la defensa a ultranza y la negativa de entregarlo al gobierno de los Estados Unidos en atención al tratado de extradición, atribuir el repentino regreso al Ejecutivo estatal de Sinaloa por la necesidad del fuero constitucional resulta un argumento no del todo convincente.

Desde otra perspectiva y con cierta dosis de razón, existe una corriente de opinión que considera que la realidad en torno al “caso Moya” se circunscribe al uso de la “caja china” para desviar la atención pública que se ha centrado en ANDRÉS MANUEL LÓPEZ BELTRÁN con motivo de la cancelación de su visa estadounidense y los señalamientos que lo involucran como partícipe en el contrabando documentado de hidrocarburos, también conocido como “huachicol fiscal”.

¿Cómo la ve?

DESDE EL BALCÓN:

I.-Dicen y dicen bien que, una de dos, o se prepara la entrega de RUBÉN ROCHA MOYA a la justicia del país de las barras y las estrellas o, de plano, el “caso Moya” es simple y sencillamente una herramienta de la “caja china” que se utiliza para desviar la atención de algún tema embarazoso para el gobierno en turno.

¿Será?

Y hasta la próxima

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