PALACIO

¿Agandalle electoral?

Por Mario Díaz

  • La revocación de mandato colocaría en ventaja a candidatos de Morena
  • La presidenta Claudia Sheinbaum realizaría campaña con recursos públicos
  • Pero ¿quién o quiénes solicitan la destitución de la mandataria nacional?

H. Matamoros, Tamaulipas.- Todo hace indicar que el Plan B de la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO está diseñado para “agandallar” la elección intermedia del año próximo mediante la revocación de mandato, lo cual, por supuesto, ha generado inconformidad entre los partidos opositores y los que integran la coalición con el Movimiento de Regeneración Nacional.

Tras el fracaso del Plan A que contemplaba reducción de presupuesto a los institutos políticos y disminución de los legisladores federales por la vía de representación popular, entre lo más relevante, la estrategia alternativa de la 4T podría ser rechazada de nueva cuenta al no contar con los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada.

Ni el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ni el Partido del Trabajo (PT) aceptaron perder los privilegios que amagaba la iniciativa presidencial presentada en la Cámara de Diputados.

Los partidos satélites consideran que, si la jefa del Ejecutivo federal aparece en las boletas electorales de 2027 en atención a la revocación de mandato, estarían frente a una estrategia clara de “agandalle electoral” por el arrastre de la mandataria nacional a los candidatos que presente Morena.

Desde esa óptica, por supuesto que les asiste la razón y colocan en relieve eventual jugarreta política orientada a favorecer-principalmente-a los candidatos a diputados federales morenistas y lograr la mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso de la Unión sin necesidad de la coalición.

Por lo tanto, el alto mando del Partido del Trabajo aprobaría el Plan B de la presidente SHEINBAUM PARDO siempre y cuando la revocación de mandato se lleve a cabo en fecha distinta al proceso electoral intermedio que convoca a las urnas el primer domingo de junio del año próximo.

Cabe señalar que el Plan A rechazado en el palacio legislativo de San Lázaro contemplaba el mismo fin de “agandalle” de curules mediante la estrategia de reducir el número de diputaciones plurinominales y, al mismo tiempo, controlar los listados respectivos de los partidos políticos y obligar que los candidatos que compitieran por esa vía sean electos mediante el voto ciudadano.

Además, la sospecha de una jugada zorruna en el tablero de ajedrez político de la 4T se robustece por el simple hecho de que nadie, entiéndase bien, nadie está solicitando que la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO interrumpa su mandato constitucional. Luego entonces ¿para qué la revocación de mandato surgido de una reforma constitucional?

Una duda razonada establece que, en realidad, esa figura electoral fue diseñada por el ex presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR para mantener el control de su sucesora. También, para que apareciera en las boletas electorales al tiempo de realizar proselitismo político con recursos públicos y, obviamente, dejando en desventaja a otras fuerzas electorales.

Si la mandataria nacional mantiene un generoso porcentaje de aceptación ciudadana por encima del 60% y no existe ninguna voz que exija su destitución por incompetencia para qué someterse a una consulta popular que eventualmente podría no ser del todo favorable e, incluso, incrementar los dígitos negativos por el natural desgaste político que genera la gobernabilidad.

Ahora que, si de lo que se trata es dejar fuera a los partidos satélites que actualmente conforman la coalición Morena-PT-PVEM y que la 4T logre la supremacía legislativa calificada en ambas cámaras del Congreso de la Unión, eso es simple y sencillamente otro cantar.

Por otra parte, la reducción en el número de diputados en los congresos locales y de regidurías en los ayuntamientos que contempla el Plan B podría causar controversia por lo que respecta al pacto federalista, aunque, eso sí, la propuesta es acertada en lo que a disminución de “representantes populares” se refiere.

El gobierno de la Cuarta Transformación estaría cayendo en el centralismo y violentando la soberanía de las entidades federativas con el control del gasto público y la reducción de legisladores locales, síndicos y regidores.

Si bien es cierto que se deben optimizar los recursos públicos estatales, también es cierto que cada estado y cada municipio tienen facultades constitucionales para aprobar sus respectivos presupuestos de egresos y, en todo caso, es la Auditoría Superior de la Federación la instancia para el escrutinio de las finanzas públicas.

Desde otra perspectiva, tal medida que propone el Plan B de la presidenta SHEINBAUM PARDO es positivo en cuanto a la reducción del gasto público; sin embargo, el método no es el correcto desde el punto de vista constitucional y el pacto federalista.

Sería muy distinto que en las 17 entidades federativas que gobierna Morena, sus respectivos poderes Ejecutivo y Legislativo modificaran las leyes locales en ese sentido y promover que el resto se sumen a esa cruzada que reduce el gasto legislativo local y el de los ayuntamientos.

¿Cómo la ve?

DESDE EL BALCÓN:

I.-Pues sí, todo indica que tiene razón el Partido del Trabajo en lo que se refiere a su negativa de aprobar la revocación de mandato en la elección intermedia por las ventajas que tendrían los candidatos de Morena sobre sus rivales políticos.

Y, efectivamente, reconózcase o no, la inclusión de una revocación de mandato que nadie pide sería utilizada como «agandalle electoral” que coloque a la 4T con mayoría calificada en el Congreso de la Unión.

Ni hablar.

Y hasta la próxima.

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