Por: Gilberto Solorza
El año 2025 marcó un punto clave para la biología y la taxonomía. Equipos científicos de distintos países identificaron y registraron cientos, e incluso miles, de nuevas especies animales en todos los continentes. Los hallazgos incluyeron mamíferos, reptiles, anfibios, peces e invertebrados, y confirmaron que la biodiversidad del planeta aún guarda una enorme cantidad de formas de vida desconocidas.


Uno de los descubrimientos más destacados corresponde a Pipistrellus etula, una nueva especie de murciélago vespertiliónido localizada en la isla de Bioko, en Guinea Ecuatorial. Investigadores subrayaron la relevancia de este hallazgo, ya que la región insular africana concentra altos niveles de endemismo y aún recibe poca exploración científica.
Asia concentró varios de los registros más relevantes del año. En el suroeste de China, un grupo de zoólogos identificó a Mustela mopbie, una nueva especie de hurón. En la India, científicos describieron a Nagasorex albidens, una musaraña originaria del estado de Nagaland, y a Xylophis chenkaruppan, una nueva serpiente de los Ghats Occidentales, una de las zonas con mayor biodiversidad del planeta.
Los ecosistemas extremos también aportaron información clave. En el Gran Lago Salado de Utah, Estados Unidos, especialistas en fauna microscópica detectaron a Diplolaimelloides woaabi, un nematodo capaz de sobrevivir en condiciones de salinidad extrema. En el Pacífico occidental, exploraciones en aguas profundas permitieron identificar a Grimpoteuthis feitiana, una nueva especie de pulpo “dumbo”, adaptada a grandes profundidades.
El grupo de los insectos sumó varias incorporaciones. En los Western Ghats de la India, entomólogos documentaron a Lamellipalpodes kurumba, una nueva especie de luciérnaga. En Borneo, el registro de Hypochrysops borneensis amplió el catálogo de las llamadas mariposas joya, un grupo que recibió numerosas descripciones nuevas durante 2025.
Las regiones polares también ofrecieron descubrimientos relevantes. En aguas antárticas, investigadores identificaron a Akarotaxis gouldae, una nueva especie de pez dragón adaptada a temperaturas extremas. En África oriental, el hallazgo de Nectophrynoides luhomeroensis, un sapo arbóreo vivíparo de Tanzania, atrajo la atención por su singular forma de reproducción, poco común entre los anfibios.
Especialistas atribuyen estos avances a expediciones internacionales, al uso de herramientas genéticas modernas y a revisiones taxonómicas más precisas. Los científicos advierten que muchas de estas especies habitan ecosistemas bajo presión por el cambio climático, la deforestación y la expansión humana, lo que refuerza la necesidad de impulsar políticas de conservación.










