Plaza Garibaldi, el epicentro del folclor y la bohemia en la Ciudad de México, ha dado un paso decisivo hacia una convivencia más justa y segura. La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, encabezó la integración de siete establecimientos emblemáticos a la estrategia de Puntos Violeta, transformando sitios históricos en refugios inmediatos para mujeres, turistas y trabajadoras. Con esta acción, la noche en el corazón del mariachi deja de ser un espacio de vulnerabilidad para convertirse en una red de solidaridad institucional.





La intervención no es simbólica, sino operativa. Lugares con décadas de tradición como el Salón Tenampa, el Tropicana y el Museo del Tequila y el Mezcal ahora cuentan con personal capacitado para detectar riesgos y aplicar protocolos de contención. Esta capacitación permite que meseros, capitanes y personal de seguridad se conviertan en los primeros respondientes ante cualquier situación de acoso o violencia, brindando a las mujeres un lugar donde resguardarse mientras se activan las redes de apoyo oficiales.
“Queremos que cada mujer que transite por la Cuauhtémoc ya sea vecina o visitante, sepa que no está sola”, afirmó Rojo de la Vega durante la instalación. La estrategia ha demostrado ser una herramienta de justicia real: de las más de mil 200 asesorías brindadas en estos puntos, 127 han derivado en carpetas judicializadas y 27 agresores ya se encuentran recluidos. Estos números reflejan que el Punto Violeta es el inicio de un camino hacia la legalidad y la reparación del daño.
Además del auxilio inmediato, la Dirección Ejecutiva de Equidad de Género ha desplegado una fuerza de atención integral que incluye más de mil 600 intervenciones psicológicas y la emisión de 265 medidas de protección. El objetivo es claro: saturar la demarcación con espacios seguros hasta que la violencia deje de ser la norma. Al sumar estos siete puntos en Garibaldi, la red en Cuauhtémoc supera ya los 380 espacios, consolidándose como el sistema de protección local más robusto de la capital.
Garibaldi sigue cantando, pero ahora lo hace bajo una promesa de seguridad que permite a las mujeres disfrutar de la cultura y la vida nocturna con la certeza de que su integridad es la prioridad número uno.
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