Neuroinflamación: el enemigo silencioso que envejece el cerebro antes de tiempo


Cada 7 de abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, una fecha que invita a reflexionar sobre el cuidado integral del cuerpo y la mente.

Aunque la esperanza de vida ha aumentado en México —79 años para las mujeres y 72.6 para los hombres— también lo ha hecho el número de personas que enfrentan trastornos como fatiga crónica, insomnio, ansiedad o pérdida de memoria desde edades cada vez más tempranas.

“La gente cree que estos síntomas están ligados a la edad, pero muchos de nuestros pacientes apenas llegan a los 30 años”, advierte la doctora Esmeralda Bastidas, especialista en medicina regenerativa y directora de la clínica Neoclinic. Para ella, la clave está en reconocer un fenómeno poco conocido, pero cada vez más común: la neuroinflamación.

Se trata de una inflamación crónica del cerebro causada por una respuesta inmune desregulada. A diferencia de la inflamación aguda que protege al cuerpo frente a infecciones, la neuroinflamación daña neuronas de forma constante, lo que altera funciones cognitivas, emocionales y físicas.

En México, el impacto es preocupante: 3.6 millones de adultos sufren depresión; 6 millones presentan síntomas de fatiga crónica y al menos 1.3 millones viven con Alzheimer. Muchas de estas condiciones están vinculadas a procesos neuroinflamatorios prolongados.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la niebla mental, la fatiga persistente, dolores de cabeza, alteraciones del sueño y ansiedad continua. “Esos signos no deben ignorarse; son alertas de que algo ocurre a nivel cerebral”, subraya la especialista.

Las causas son múltiples, pero tienen un patrón en común: el estilo de vida moderno. Estrés constante, consumo excesivo de azúcares y alimentos ultraprocesados, exposición a contaminantes, sedentarismo y mala calidad del sueño crean un entorno propicio para el deterioro cerebral acelerado.

“La buena noticia es que sí se puede revertir la neuroinflamación”, asegura Bastidas. La clave, explica, está en adoptar estrategias integrales basadas en evidencia científica. Estas incluyen una dieta antiinflamatoria, higiene del sueño, actividad física regular y prácticas de gestión emocional como la meditación o el contacto con la naturaleza.

Desde la medicina regenerativa también se proponen soluciones innovadoras. Una de ellas es la suplementación con moléculas que ayudan al cerebro a recuperarse: omega 3, glutatión, telomerasa y NAD+, entre otros. También destaca la terapia con células madre, que favorece la regeneración celular y mejora funciones cognitivas como la memoria, la concentración y el estado de ánimo.

No obstante, Bastidas insiste en que ningún tratamiento es igual para todos. “Cada paciente necesita un enfoque personalizado. Por eso es esencial acudir a un especialista que evalúe el estado de salud y recomiende cambios sostenibles y adecuados a cada caso”.

En un entorno donde el estrés es constante y las enfermedades mentales crecen en silencio, la doctora concluye con un mensaje de esperanza: “Tenemos la capacidad de reiniciar nuestro cerebro. Hoy más que nunca, la salud cerebral debe ser una prioridad”.


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