Por: Redacción
Desde la Cámara de Diputados denuncian que la violencia de género y las desapariciones no pueden seguir normalizándose en el país.
Ciudad de México. En el marco del Día Internacional de la Mujer, la diputada Fuensanta Guerrero, integrante del Grupo Parlamentario del PRI, lanzó una exigencia contundente a los gobiernos federal y estatales para atender la sistemática violación de derechos humanos que enfrentan las mexicanas. Desde la tribuna, la legisladora subrayó la urgencia de transitar del discurso político a las acciones gubernamentales concretas, con el fin de garantizar la seguridad y la dignidad en un contexto donde, aseguró, «ser mujer en México se ha convertido en un acto de resistencia».
La secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados puso especial énfasis en la crisis de desapariciones que azota al país. Guerrero lamentó que durante el año 2025 se registraron más de 30 mil casos de mujeres desaparecidas y no localizadas, una cifra que calificó de alarmante. Con un promedio de 10 desapariciones diarias, la legisladora advirtió que la sociedad y las autoridades no pueden seguir normalizando una tragedia de tales dimensiones, la cual representa una de las expresiones más extremas de la violencia de género junto con el feminicidio.
Para la joven diputada, el 8 de marzo no representa una fecha de celebración, sino un recordatorio de las deudas históricas del Estado. Enfatizó que millones de mexicanas siguen lidiando con el acoso callejero, la violencia doméstica y la discriminación laboral, situaciones que no deberían tener cabida en una democracia moderna. “Vivimos en un país donde los feminicidios y la violencia se han vuelto noticias frecuentes; no hay nada que festejar cuando el sistema sigue ignorando y silenciando a las víctimas”, señaló con firmeza.
Asimismo, Guerrero hizo un reconocimiento a la valentía de las mujeres que lideran en el hogar, las empresas y la política, pero instó a la sociedad a mirar de frente las violencias «silenciosas» y psicológicas. La legisladora invitó a no guardar silencio ante la injusticia, señalando que hablar y cuestionar lo que lastima es el primer paso para derribar las estructuras que perpetúan el miedo.
Finalmente, desde el Congreso de la Unión, reiteró que la urgencia de políticas públicas eficaces es impostergable. La lucha del 8M, concluyó, es un momento para reconocer a quienes abrieron camino por los derechos actuales, pero, sobre todo, para exigir que el futuro de las mexicanas no dependa de la suerte o del miedo. La exigencia es clara: actuación inmediata de las autoridades federales y estatales para frenar la violencia y devolver la paz a las familias que hoy buscan justicia.
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