Machado regala su medalla del Nobel de la Paz 2025 a Trump


Por: Gilberto Solorza

María Corina Machado, dirigente opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2025, regaló su medalla a Donald Trump el 16 de enero de 2026 durante una reunión privada en la Casa Blanca, en Washington. La presidencia estadounidense difundió imágenes oficiales del encuentro. Trump amplificó el gesto en sus redes y lo presentó como un reconocimiento a su papel en la caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

Machado buscó agradecer y reforzar el respaldo político de Trump a la oposición venezolana. También intentó ganar su apoyo para una transición política en el país. El gesto apeló además al interés personal del exmandatario por el Premio Nobel de la Paz. Trump ha reclamado en varias ocasiones que merece esa distinción por su política exterior.

Desde el entorno de la opositora, el regalo funcionó como un símbolo de gratitud. También como una señal de cercanía entre Estados Unidos y Venezuela frente al chavismo. Machado encuadró el acto en una narrativa histórica de reconocimientos entre líderes aliados. Subrayó el valor simbólico del objeto por encima de su posesión material.

Reacciones y límites del Nobel

El gesto no generó compromisos concretos de Trump para respaldar a Machado en un escenario post-Maduro. No hubo anuncios formales ni promesas públicas. A cambio, la dirigente recibió una bolsa de obsequios con la marca Trump. El episodio reforzó la lectura de un intercambio sin consecuencias políticas inmediatas.

La controversia creció tras la respuesta del Comité Noruego del Nobel. El 17 de enero de 2026, el organismo aclaró que el Premio Nobel de la Paz no admite transferencia ni revocación. El reconocimiento permanece ligado de forma exclusiva al galardonado original, sin importar el destino de la medalla física.

El comité recordó que los laureados pueden donar, vender o regalar la medalla. Sin embargo, el reconocimiento histórico no cambia ni se comparte. En Noruega, expertos y figuras políticas criticaron el gesto. Algunos lo calificaron como inusual y una falta de respeto al prestigio del premio. Aun así, el comité evitó imponer sanciones.

Trasfondo geopolítico y tensiones diplomáticas

El episodio ocurrió en un contexto de tensión entre Estados Unidos y Europa. Trump mantiene un conflicto abierto con el Comité Nobel noruego. También insiste en que merece el Premio de la Paz. Este trasfondo otorgó al gesto de Machado una dimensión estratégica mayor.

Días después del encuentro, Trump vinculó su molestia por no recibir el Nobel con amenazas de aranceles. Los anuncios incluyeron a varios países europeos. También retomó su presión para obtener el control de Groenlandia. Argumentó razones de seguridad frente a Rusia y China.

Mensajes dirigidos a líderes europeos circularon en embajadas del continente. La filtración profundizó las fricciones dentro de la OTAN. El episodio reforzó la percepción de un uso político del Premio Nobel de la Paz. También mostró cómo gestos simbólicos escalan en conflictos geopolíticos más amplios.

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