PALACIO
Por Mario Díaz
- A pesar de los pesares se necesitan Morena, Partido del Trabajo y Verde Ecologista
- No convence el argumento de la presidenta para justificar derrota en la Cámara
- Seguirá el “estira y afloja” de los diputados con el Plan B presidencial
H. Matamoros, Tamaulipas.-Tras el rechazo mayoritario en la Cámara de Diputados de la iniciativa de reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el Plan B presidencial será presentado hoy en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.
El nuevo proyecto pretende reducir el gasto en los congresos locales, ayuntamientos y regidurías, además, que la revocación de mandato y elección del Poder Judicial se lleven a cabo en 2028 para no empatar ambos procesos con la elección intermedia del año próximo.
Al margen de la óptica con que se observe, la realidad es que el freno de la iniciativa de la jefa del Ejecutivo federal por parte de la mayoría de los diputados federales representa un severo golpe político para quien encabeza el segundo piso de la Cuarta Transformación.
El argumento en el sentido de que “yo me comprometí que iba a enviar una reforma que tuviera que ver con lo que pedía la gente y yo cumplí”, no es suficiente para justificar la falta de control político del partido en el poder y su dependencia de sus aliados Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido del Trabajo (PT).
El recorte presupuestal, la reducción de diputaciones plurinominales, la desaparición de las senadurías de representación proporcional y las nuevas reglas para la elección de las candidaturas pluris por parte de los partidos políticos, prácticamente son reformas encaminadas-en el fondo-para que Morena ya no dependa del voto del PVEM y del PT para lograr la mayoría calificada tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República.
Si bien es cierto que los dirigentes de los partidos satélites de Morena se resisten a perder sus canonjías en materia económica y poder político, también es una verdad de a kilo que la Cuarta Transformación pretende mantener el control total en el Congreso de la Unión con la bandera de que “el pueblo quiere y exige una reforma electoral”. Sin embargo, a decir verdad, el “pueblo sabio” ni tan siquiera conoce que significa “plurinominal” ni “circunscripción”.
Es decir, “en plata limpia”, tanto tirios como troyanos lo único que desean es proteger sus propios intereses con el escudo y bandera de defensa de la democracia y que el “pueblo es el que manda”.
Tan simple como analizar en qué se basa la presidenta Sheinbaum Pardo como para afirmar categóricamente que su iniciativa rechazada en la Cámara de Diputados representa el “deseo del pueblo”. Las reuniones partidistas convocadas por Pablo Gómez, encargado de la elaboración, para supuestamente nutrir la iniciativa presidencial, en modo alguno significa que “el pueblo de México desea una reforma constitucional en materia electoral”.
Menos aún cuando todavía se recuerda el fracaso de la consulta popular para elegir por voto popular a jueces, magistrados y ministros, ejercicio cívico que se solo logró captar la atención del 11% del padrón electoral en ese proceso que dio vida a la nueva “herramienta eleccionaria”: el acordeón.
Al menos por ahora, la coalición Morena-PVEM-PT es necesaria lo mismo para que la 4T imponga mayoría calificada y “barra” al resto de la oposición y, al mismo tiempo, que los partidos satélites continúen su papel de rémoras partidistas al amparo del poder con todo lo que ello significa económica y políticamente.
En consecuencia, si el PT y el PVEM hubieran votado a favor de la reforma electoral propuesta por el nuevo huésped de Palacio Nacional, automáticamente se hubieran practicado el “hara kiri” o lo que es lo mismo se hubieran colocado la soga al cuello.
Los del PT y del Verde saben, bien que saben, que el método de elección de diputados de representación proporcional o plurinominales está establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos por lo que se requiere de mayoría calificada para reformar la Carta Magna.
En contraparte, para lograr el control absoluto en ambas cámaras del Congreso de la Unión, el partido en el poder sabe, bien que sabe, que la única vía es neutralizar a sus aliados para ya no depender de ningún partido “bisagra” en las reformas constitucionales. Es decir, el “agandalle” total del Poder Legislativo.
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Será por demás interesante conocer los detalles del “estira y afloja” que habrá de decidir el rumbo del Plan B de la mandataria nacional antes de ser enviado a la Cámara de Diputados, con los ajustes necesarios para evitar un nuevo revés legislativo que se transformaría en una segunda derrota de la responsable del segundo piso de la Cuarta Transformación.
DESDE EL BALCÓN:
I.-A pesar de que el escenario político que envuelve a la coalición Morena-PVEM-PT podría aparecer como poco cordial, la verdad es que los tres institutos políticos se necesitan para logra y satisfacer sus planes partidistas. Difícilmente optarían por el rompimiento, obviamente, al menos por el momento.
Y hasta la próxima.








