Por: Angélica Armenta
La iniciativa presidencial, respaldada por el senador Francisco Chíguil, busca reducir escaños para redirigir recursos a infraestructura y vivienda.
Ciudad de México. En un paso para reforzar el modelo de austeridad republicana, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha promovido una reforma electoral integral con el objetivo de optimizar el uso de los recursos públicos destinados al Poder Legislativo. La propuesta, que plantea una nueva forma de seleccionar a los representantes, cuenta con el respaldo de figuras como el senador Francisco Chíguil Figueroa, quien ha destacado la importancia de avanzar hacia un sistema en el que el compromiso territorial de los legisladores sea la prioridad.
La iniciativa se articula sobre tres pilares fundamentales: el empoderamiento del electorado para decidir sobre candidaturas plurinominales, la reducción cuantitativa en el número de integrantes de ambas Cámaras y el etiquetado de los ahorros generados para satisfacer necesidades urgentes como agua potable y vivienda digna. El senador Francisco Chíguil ha defendido esta visión en la Cámara Alta, señalando que la reducción de la burocracia legislativa es un paso necesario para profundizar en la justicia social y garantizar que los recursos lleguen directamente a las grandes mayorías.
Ante las críticas de los bloques de oposición, el Ejecutivo y sus aliados parlamentarios han sostenido que la reforma responde a un mandato democrático respaldado por más de 36 millones de votos. Francisco Chíguil ha enfatizado que, a diferencia de administraciones pasadas, este esquema prioriza el beneficio colectivo sobre los privilegios de grupos de poder. La reforma no solo busca eficiencia financiera, sino también la consolidación de un régimen basado en la voluntad popular, donde los partidos políticos deben demostrar su relevancia social sin depender de presupuestos inflados.
El éxito de esta transición dependerá del consenso en el Congreso de la Unión. Aunque se anticipan ajustes técnicos para escuchar a todas las fuerzas políticas, el propósito fundamental de la iniciativa permanece intacto. Según el senador Chíguil, aprobar esta reforma sería un momento clave en la política contemporánea de México, ya que dirigiría el gasto público a reducir brechas históricas y a fortalecer una democracia más participativa y menos costosa para la gente.
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