En una exhibición de temple y capacidad de respuesta, la novena de los Diablos Rojos del México Femenil se metió al territorio de las Charros de Jalisco para propinarles una derrota de 5-3, en un encuentro donde la estrategia y el bateo oportuno silenciaron las tribunas zapopanas. Con este resultado, el equipo capitalino alcanza la cifra de 11 victorias, manteniéndose firme en la cima del standing y demostrando que su dominio no es casualidad, sino el resultado de una maquinaria ofensiva aceitada.






Desde la primera entrada, las «Escarlatas» marcaron el territorio. La agresividad en las bases y un inicio explosivo permitieron tomar una ventaja temprana que obligó a las locales a remar contracorriente desde el círculo de pitcheo. Para el segundo inning, el marcador ya favorecía 3-0 a la visita, estableciendo un ritmo que Charros, a pesar de su disciplina, le costó igualar durante gran parte del compromiso.
La reacción jalisciense llegó con el sello de sus figuras internacionales. Mikiko Eguchi y Janet Leung conectaron para encender la chispa del regreso, aprovechando incluso errores defensivos de la capital para acercarse peligrosamente por la mínima diferencia. Sin embargo, cuando la presión local parecía asfixiante y el estadio vibraba ante la posibilidad del empate, apareció la jerarquía roja para poner orden en el diamante.
El cerrojo final llegó con un estruendo en la séptima entrada. Rosángela Jardines se vistió de heroína al conectar un cuadrangular solitario que no solo amplió la ventaja, sino que fue un golpe anímico del que Charros no pudo recuperarse. Ese batazo sentenció el 5-3 definitivo, reafirmando que los Diablos saben sufrir, pero sobre todo, saben ganar en los momentos de mayor tensión.
La escuadra dirigida por el cuerpo técnico escarlata sigue puliendo su camino hacia los playoffs, dejando claro que el softbol mexicano ha encontrado en ellas a un referente de excelencia y espectáculo.









