La Inteligencia Artificial escala como herramienta de acoso sistemático contra las mujeres este 8 de marzo. Legisladores y expertos urgen frenar el vacío legal ante el auge de los deepfakes
Por Angélica Armenta
Ciudad de México – La Inteligencia Artificial ya no solo crea arte o texto; hoy fabrica violencia. Este 8 de marzo, colectivos denuncian el uso de deepfakes para silenciar el activismo femenino. El problema es estructural, el 99% de los vídeos generados sin consentimiento afectan a mujeres.
Plataformas masivas como Grok enfrentan investigaciones globales por facilitar estas agresiones digitales.


Qué implica para la población
El impacto de la «Inteligencia Artificial de la violencia» va más allá del ámbito digital e influye en la vida cotidiana de múltiples maneras:
- Para activistas y políticas: Riesgo de campañas de desprestigio con declaraciones falsas.
- Para ciudadanas: Vulnerabilidad ante la porno-venganza generada por algoritmos.
- Para menores de edad: Exposición a redes de acoso que utilizan herramientas de «desnudo» digital.
Impacto local y social
La lucha por la integridad ya llegó a los tribunales y congresos locales. En la Ciudad de México, se impulsa una reforma penal con penas de hasta 12 años de prisión. Esta medida busca castigar a quienes generen o difundan material íntimo falso, especialmente de menores.
También lee: Fotografía feminista: imágenes que confrontan al patriarcado
La seguridad digital se consolida hoy como un derecho humano fundamental y una demanda central del 8M.
Datos relevantes
Para entender la magnitud del reto, considera estos puntos prácticos:
Denuncia: Es importante documentar el enlace y no compartir el contenido para evitar su viralización.
Identificación: Los deepfakes suelen presentar parpadeos irregulares o bordes difusos en el cuello.
Legislación: La Ley Olimpia ya comienza a integrarse con normativas de IA en varios países.










