La Princesa tiene miedo
“Total
Si no tengo tus besos
No me muero por eso…” Celio González
MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN
“Bien, muy bien, contenta”, amaneció ayer lunes 18 de mayo la ingeniera presidenta, según respondió a la pregunta del coro fácil. ¿Será?
Su mirada, el semblante, la risilla nerviosa, su actitud defensiva, descalificar y recurrir al pasado para justificar trompicones en el ejercicio del poder modo 4T, evidenciaron lo contrario.
Y es que ni cómo amainar la resaca de un fin de semana que ocupó para asimilar el mentís a las “pruebas, pruebas, pruebas”, que le recetaron el general Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, entregándose a la autoridad jurisdiccional estadunidense.
¿Se lo comunicó el licenciado Trump en la plática que sostuvieron vía telefónicas poco antes de que se conociera que el ex secretario de Seguridad Pública y el también ex secretario de Administración y Finanza del gabinetazo del probo y honesto Rubén Rocha Moya en Sinaloa, estaban tras las rejas en Nueva York?
¡Sopas! ¡Vaya sopapo a los hombres de la presidenta!
El joven canciller Roberto Velasco Álvarez y el detective Omar García Harfuch no han reaccionado y dejaron que su jefa saliera a justificar y dar por sentado que aquí no ha pasado nada cuando ha pasado todo. ¡Ah!
¿Por qué Princesa Caramelo? Porque su jefe y guía, es Su Alteza Serenísima, el rey de chocolate puro cacao oculto en La Chingada, no ha cumplido su advertencia de que saldría a defender a la ingeniera Sheinbaum y a la Patria, si estuvieran amenazadas.
Lo elemental, tiene miedo de que vayan por él, lo que sería apenas procedente porque él es el jefe de la banda que ha saqueado al país, solapador cuanto cómplice de esos nuevos ricos, oligarcas que, de la mano de sus hijos amasaron fortunas mediante el tráfico de influencias y la insultante por impune corrupción.
Vaya, la ingeniera no puede ser ni será reina, además tiene miedo, pánico escénico a los y las ciudadanas no acarreados al estadio y la plaza pública. He ahí las protestas de agraviados y soslayados, con quienes se niega a reunirse y, dígame lo contrario, el riesgo de la rechifla en el Azteca.
¿Pruebas? El fracaso del acarreo para llenar la plaza en la ciudad de Chihuahua, en busca de la renuncia de la gobernadora Maru Campos. ¿Dónde los 200 mil simpatizantes y militantes de Morena que el falaz diputado Arturo Ávila Anaya dijo se reunirían en este mitin-marcha?
¡Bah!, apenas tres mil y muchos de ellos no sabían a qué iban. ¿Dónde está la piloto?
Mire usted, lo ocurrido el sábado último en el aeropuerto internacional de Chihuahua, evidencia que la nueva presidenta nacional de Morena, la honesta e incorruptible Ariadna Montiel no saca a un perro de la milpa.
Llegó a la terminal aérea junto con el trabajador, prístino y honesto Andy López Beltrán, y no imaginó la recepción que les tenían preparada. Él, soberbio caminaba rodeado de guaruras y oficiosos custodios, ella iba atrás, desprotegida, tanto que le cerraron la puerta de la camionetota una vez que Andy se trepó.
Mentadas de madre y gritos de ¡corrupto!, ¡ratero!, le recetaron a Andy; a ella la tocó el desprecio de loa chihuahuenses que demandaban ¡fuera Morena!
Por eso, a usted que sabe de estos menesteres pregunto: ¿por qué la Princesa Caramelo no quiere ir a la inauguración del Mundial de Futbol en el estadio Azteca ni a partido alguno de esta justa deportiva, aunque venga el Rey de España, Felipe VI, y algunos jefes de Estado como el presidente de Sudáfrica?
¿Pánico escénico? ¿Miedo a la rechifla del respetable y que le recuerden a su mamá?
Por de pronto, ayer no atinó a decir quién recibirá al Rey Felipe VI, que estará en Guadalajara el 26 de junio próximo para asistir al partido entre la selección de España y la de Uruguay.
Y, despistada, adujo: “Bueno, no sé. Apenas hoy recibí la carta diciendo que venía a Guadalajara y ya vamos a ver con el embajador de…”
–¿Asistirá? –le preguntaron.
–No, no creo, no voy a ir a ningún partido. No voy a ir a ningún partido, ni al inaugural ni a ningún otro partido.
Ha dicho que irá al Zócalo para estar con la afición que verá en pantallas gigantes la inauguración, el primer juego y los subsecuentes. ¡Ajajá!, porque la arroparán las huestes morenistas, las del acarreo que “voluntariamente” vienen de Puebla, Guerrero, Estado de México, Morelos, Hidalgo y ¡ufff!
Dirán que no es miedo sino precaución como…
–En este sentido, yo le quiero preguntar: ¿qué riesgos ve usted de que estas personas que se entregaron, en torno a lo que pudieran declarar allá en Estados Unidos? –preguntaron a la Princesa Caramelo.
—Ningún riesgo, ninguno. Fue una decisión de ellos entregarse. Y no hay ningún riesgo, ninguno –respondió con ese aplomo que se agota en la mirada que mira hacia ningún lado.
–¿Usted no ve riesgo de que Morena sea declarado como una “organización terrorista” por los presuntos vínculos que tiene con los cárteles en México?
–No, ningún riesgo –respondió y se fue contra los comentócratas, los periodistas que no son afines y…
“¿Quiénes son los que ahora escriben de manera muy mentirosa, por cierto, de que “hay narcogobierno”, de que “hay narcopartido”? ¿Quiénes son?”, preguntó y respondió:
“Las plumas del viejo régimen. Así de sencillo”, y se lanzó de puntitas como ejecutando el Lago de los Cisnes, contra Carlos Salinas y los intelectuales que cooptó.
Y, ¡faltaba más!, los culpó: “Todos ellos son los que ahora dicen que “hay vínculo con las organizaciones delictivas”. Fíjense las mentiras que han llegado a decir (…). Entonces, ¿de dónde viene toda esta campaña?”
–Doctora, pero ¿no quién…? ¿La principal persona que habla sobre este, de que “México está gobernado por los narcos”, no es el presidente Trump? –le corrigieron.
–El presidente Trump lo ha dicho, pero cada vez que hablamos no me lo dice a mí. Ha dicho: “en México hay gobiernos de narcos”, pero no se refiere a la presidenta. Y, además, siempre le he dicho: “no es cierto, presidente Trump. En México gobierna el pueblo de México” –justificó la ingeniera.
¡Ay, Chihuahua! No es miedo ni precaución, es pánico escénico. ¡Ah!, dice Ariadna Montiel: “Nuestros candidatos deben ser intachables”. No te rías, Drakko, porfis. Digo.
DEL PREÁMBULO ELECTORAL EN COAHUILA ME ENTERÉ, que la alianza Morena-PT anda harto preocupada porque los números no le cuadran y hasta han echado mano de un operador derrotado en la contienda por el gobierno estatal en 2023, el actual diputado federal petista Ricardo Sóstenes Mejía Berdeja.
Y es que, cuando falta menos de un mes para los comicios locales, es decir, el próximo 7 de junio, para integrar al Congreso local con 25 diputaciones, 16 de ellas de mayoría relativa y 9 de representación proporcional, en los 16 distritos los candidatos moreno-petistas no dan una.
La encuesta levantada por www.electoralia.com.mx entre el 13 y 17 de este mes de mayo, la Alianza Ciudadana por la Seguridad, integrada por el PRI y la Unidad Democrática de Coahuila (UDC) va adelante en todos los distritos, por arriba de los candidatos y candidatas de la alianza Morena-PT.
Un ejemplo es el Distrito 1, donde Francisco Javier Navarro Galindo “Navarro”, candidato de la alianza PRI-UDC registra 39% de preferencia del voto contra 28% de Delia Amalia González González, candidata de la alianza Morena-PT.
Vaya, son resultados que arroja el trabajo del gobernador Manolo Jiménez Salinas. ¿A poco no? Conste.
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