Elevador político

  • Las aviesas intenciones de la marcha
  • De adentro y de fuera, son las amenazas
  • Casi todo al descubierto, las mayorías deciden

Por Francisco Javier Hernández

Por desgracia, los hechos ocurridos este sábado 15 de noviembre en la plaza central del país nos vino a confirmar que el gobierno de Claudia Sheinbaum no solo tenía que estar atenta a las amenazas del exterior principalmente de Donaldo Trump, sino de adentro mismo donde se ha desarrollado un clima de odio no solo contra la mandataria, sino también contra su partido, Morena.

Y es que, insistimos no se trata de ponerse a la defesa de un bando u de otro, sino ver y analizar cada acontecimiento que se da y de dónde viene, pero principalmente cuáles son sus intenciones y como pretende aprovechar el clima de amplía libertad que se vive en el país, aunque se asegure lo contrario.
Y como la mayoría de los analistas ya preveíamos, en primer lugar, al gobierno de Trump y su régimen –ahí si se ve el autoritarismo—definitivamente no le conviene un país vecino incómodo –sobre todo por sus políticas sociales –y aunque externe alguna simpatía por la primera presidenta de México, en el fonde sí pretende derrocarla.

Claro que para ello tiene aquí en nuestro país a muchos aliados y seguidores entre los que se pueden contar aquellos que recientemente perdieron el poder y que no se han podido recuperar del golpe que les dio la ciudadanía, como ese deudor que incluso comete abuso con los que le deben a sus empresas.
Entonces la posibilidad que les daba el poder recuperarse –aunque fuese con falsedades y mentiras han montado todo una campaña de desprestigio en contra de Morena y sus personajes, como lo han pretendido en otras naciones como Venezuela y más recientemente Colombia, sobe todo con el amago armamentista que tiene en los límites de sus aguas territoriales.

Para ello han aprovechado el invento de dos sujetos norteamericanos –Neil Howe y Wiliams Strauss— donde se ha estratificado a las generaciones como los milenios o ahora la Z a los que supuestamente les han encomendado a que “reconstruyan América”, aunque muchos de los aludidos no se han enterado de cómo se pretende utilizar a su generación.

La idea es aprovechar toda esa inquietud juvenil y además a través de inversiones millonarias y con millones de boots y no se diga algunos chats creados exprofeso en donde un día se ataca a Claudia Sheinbaum y otro también, sin que se les escape Gerardo Fernández Noroña, Augusto López Hernandez o Ricardo Monreal o cualquiera que se oponga a sus ideas.

El proyecto aludido es crear toda una atmósfera de odio irracional contra lo que representa Morena y sus representantes y casi casi llevarlos al paredón –esto lo han expresado explícitamente algunos personeros de la derecha—y fue así con ese clima de psicosis que llegaron a la plancha del zócalo capitalino.
Cuando empezaron a llegar algunos contingentes de la marcha, se dieron cuenta que ya había un grupo encapuchado y muy preparado que estaba dispuesto a derribar las vallas –algunas de las cuales cedieron—y entrar y apoderarse de palacio nacional, algo que pocos se imaginaron.

El asunto que fue tal el zafarrancho que después se supo, ese grupo pretendía instalarse adentro de palacio nacional y desde ahí derrocar a la presidenta, e incluso consideraron la posibilidad que algunos soldados y policía los podrían seguir –supuestamente porque “están hartos de Morena”—pero las fuerzas del orden no hicieron caso de ese llamado, pues se sabe que hubo más de cien policías heridos y solo algunos contados civiles.

También lee: Voces jóvenes en las calles

Es así como culminó una más de las marchas donde prevaleció el odio y el racismo aunque algunos de sus protagonistas lo nieguen –sobre todo aquel al que finalmente le cayó la Ley para que pague sus impuestos pendientes—mientras los hechos habrá de valorarlos las mayorías que pronto habrán de expresarse…

Correos: [email protected] y [email protected]

    Empieza tu día bien informado con las noticias más relevantes.

    AA

    MÁS NOTICIAS