El patrimonio oculto del Metro CDMX


Por: Fernando Dávila

El patrimonio oculto del Metro CDMX va más allá del transporte diario. Bajo avenidas y estaciones, el sistema resguarda vestigios arqueológicos, restos prehistóricos y memorias históricas que conviven a diario con millones de pasajeros sin que muchos lo noten.

Ehécatl bajo Pino Suárez

En el transbordo de Pino Suárez se conserva uno de los hallazgos más singulares del sistema. Ahí permanece el adoratorio dedicado a Ehécatl, dios mexica del viento, rescatado durante las excavaciones iniciales del Metro.

La estructura circular, construida entre los años 1400 y 1500, recibe a miles de usuarios cada día. Se trata de la zona arqueológica más pequeña del país, pero también de la más visitada, integrada de forma directa al flujo urbano.

Un mamut en la Línea 4

Otro episodio del patrimonio oculto del Metro CDMX aparece en la estación Talismán, en la Línea 4. Durante la construcción, los trabajadores hallaron restos óseos de un mamut adulto que habitó la cuenca hace más de diez mil años.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó en 1978 que el ejemplar tenía entre 10 mil y 12 mil años de antigüedad. Hoy, el esqueleto se exhibe bajo un domo de cristal que sorprende a quienes cruzan la estación.

Barranca del Muerto y la Revolución

El nombre de la estación Barranca del Muerto no es casual. La zona debe su origen a fracturas provocadas por la erupción del volcán Xitle, que dejó una depresión natural de hasta 15 metros de profundidad.

Durante la Revolución Mexicana, distintos ejércitos utilizaron ese espacio como fosa común. El ícono de zopilotes en vuelo rinde homenaje a las aves que sobrevolaban el sitio en aquella etapa marcada por la violencia.

Salto del Agua y el acueducto virreinal

La estación Salto del Agua conecta con el pasado novohispano. En ese punto terminaba el acueducto de Chapultepec, donde una fuente de piedra marcaba el final del recorrido del agua hacia la ciudad.

El nombre alude al movimiento del líquido al caer en las piletas donde los aguadores llenaban sus vasijas. Aunque la fuente actual es una réplica, la original, fechada en 1779, se conserva hoy en Tepoztlán.

Salto del Agua y el acueducto virreinal

La estación Salto del Agua conecta con el pasado novohispano. En ese punto terminaba el acueducto de Chapultepec, donde una fuente de piedra marcaba el final del recorrido del agua hacia la ciudad.

El nombre alude al movimiento del líquido al caer en las piletas donde los aguadores llenaban sus vasijas. Aunque la fuente actual es una réplica, la original, fechada en 1779, se conserva hoy en Tepoztlán.

Viajar en el tren naranja de la CDMX no solo significa desplazarse por la ciudad, sino recorrer un acervo histórico que permanece oculto y resiste bajo el asfalto del México actual.

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