Por: Fernando Dávila
En medio de un mundo sacudido por la violencia y la incertidumbre, el descubrimiento de la Tierra en la Nochebuena de 1968 ofreció una imagen inesperada de unidad. Ese año quedó marcado por los asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy, la Guerra de Vietnam y protestas que incendiaron las calles desde París hasta Ciudad de México, mientras tres hombres se alejaban del caos rumbo al espacio.



1968: un año marcado por la violencia global
La tensión política y social definió el clima de la época. Las divisiones ideológicas parecían irreconciliables y la amenaza de un conflicto mayor flotaba en el ambiente. En ese contexto, la carrera espacial avanzaba como símbolo de poder, pero también como una vía de escape del desorden terrestre.
Apollo 8 y la primera órbita lunar
El 24 de diciembre, Frank Borman, Jim Lovell y William Anders se convirtieron en los primeros seres humanos en orbitar la Luna a bordo de la misión Apollo 8. El plan consistía en probar maniobras clave y fotografiar la superficie lunar, sin imaginar que el momento histórico surgiría lejos del suelo del satélite.
El instante en que la Tierra apareció en el horizonte
Durante la cuarta órbita, los astronautas se concentraban en cráteres y posibles zonas de aterrizaje. De pronto, William Anders rompió la rutina al observar una pequeña esfera azul y blanca elevarse sobre el horizonte lunar. Era la Tierra.
En una grabación que hoy forma parte de la memoria colectiva, Anders pidió con urgencia un carrete de película a color. Frank Borman respondió con humor técnico y le recordó que esa toma no figuraba en el plan de vuelo. Aun así, Anders levantó su cámara Hasselblad 500EL y disparó.
Earthrise: una imagen para toda la humanidad
Con película Ektachrome de 70 milímetros, capturó la imagen conocida como Earthrise. Por primera vez, la humanidad se vio a sí misma sin fronteras visibles, como un planeta frágil y solitario suspendido en la inmensidad del espacio. El descubrimiento de la Tierra en la Nochebuena de 1968 transformó una misión científica en una experiencia colectiva.
Un mensaje de paz desde el espacio
Esa misma noche, cerca de mil millones de personas siguieron la transmisión de Apollo 8 por radio y televisión. Desde la órbita lunar, los astronautas leyeron los primeros versículos del Génesis y cerraron con un mensaje que recorrió el planeta: “Buenas noches, buena suerte, una Feliz Navidad y que Dios los bendiga a todos, a todos ustedes en la buena Tierra”.
A más de 380 mil kilómetros de distancia, esas palabras convirtieron un logro tecnológico en un momento espiritual compartido. La carrera espacial se detuvo por un instante para recordar que todos habitaban el mismo hogar.
Una fotografía que sigue dialogando con el presente
El impacto de Earthrise fue inmediato. El fotógrafo Galen Rowell la definió como “la imagen ambiental más influyente jamás tomada”. Menos de dos años después, el mundo celebró el primer Día de la Tierra y nacieron los movimientos ecologistas modernos, impulsados por esa nueva conciencia visual.
Al regresar a casa, William Anders resumió la misión con una frase que aún conserva vigencia: “Vinimos desde tan lejos para explorar la Luna, pero lo más importante es que descubrimos la Tierra”.
Hoy, a casi seis décadas de distancia, el descubrimiento de la Tierra en la Nochebuena de 1968 dialoga con un presente marcado por guerras, crisis climática y tensiones globales. Aquella imagen recuerda que, más allá de las divisiones, la humanidad comparte un mismo y frágil punto azul.










