El arte drag: una expresión histórica que desafía los géneros


Por: Isabella Lopeznájera

El drag, lejos de ser una moda contemporánea, hunde sus raíces en el teatro de la antigua Grecia y Roma, donde los hombres interpretaban papeles femeninos ante la prohibición de que las mujeres actuaran.

El término actual proviene de la época victoriana: los actores que arrastraban (to drag en inglés) largos vestidos en escena acuñaron la palabra que hoy define este arte transgresor.

De Europa a los márgenes sociales

Tras su auge en Europa, el drag cruzó a Estados Unidos a finales del siglo XIX, donde encontró refugio en bailes clandestinos organizados por comunidades negras y latinas. Estas expresiones sentaron las bases de una subcultura que, en México, chocó con una sociedad influenciada por el catolicismo y normas heteronormativas.

Más que performance: un acto político

El drag es una explosión artística que combina vestuario, maquillaje y actuación para cuestionar los roles de género:

  • Maquillaje hiperbólico: pestañas postizas, sombras vibrantes y adornos.
  • Vestuario temático: desde navidad hasta reinterpretaciones de obras clásicas.
  • Elementos icónicos: tacones, lencería y pelucas.

Íconos globales y locales

  1. RuPaul: Revolucionó el drag con su programa Drag Race.
  2. Marsha P. Johnson: Activista pionera en la lucha LGBTQ+.
  3. Francis (México): Precursora del drag en los 80-90.
  4. Paris Bang Bang: Impulsora de la escena drag en la CDMX.

Esta práctica, históricamente marginada, hoy reivindica la diversidad y demuestra que la exploración de la identidad es un fenómeno tan antiguo como el arte mismo.


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