Por: Fernando Dávila
El dominio tecnológico de Estados Unidos quedó confirmado en 2025 tras la publicación del ranking de Forbes sobre las mayores fortunas del planeta, un listado que va más allá del dinero y revela una ventaja estructural en poder económico, innovación y control digital global.





De acuerdo con Forbes, al cierre de diciembre de 2025, nueve de las diez personas más ricas del mundo son ciudadanos estadounidenses o nacionalizados, y ocho de ellas construyeron su riqueza en el sector tecnológico, una concentración que consolida a Washington como el eje del capital global.
Elon Musk y una fortuna sin precedentes
Elon Musk encabeza este escenario con una fortuna cercana a 749 mil millones de dólares, una cifra que rompe cualquier parámetro histórico. El incremento no provino de la venta de autos Tesla, sino de la validación judicial de su paquete de compensación por parte de la Corte de Delaware.
El fallo reconoció su papel estratégico dentro de la empresa y su capacidad de innovación sin competencia directa. Con ello, Musk alcanzó un patrimonio que supera el Producto Interno Bruto de países como Suiza o Argentina, lo que lo convierte, por sí solo, en una economía de escala global.
La inteligencia artificial impulsa la riqueza
Detrás de Musk, el listado confirma que la inteligencia artificial y la infraestructura digital impulsan el nuevo ciclo de acumulación. Larry Ellison, Jeff Bezos y Jensen Huang no solo concentran capital, también controlan los sistemas que sostienen al mundo digital.
Desde los servicios en la nube de Amazon y Oracle hasta los chips de Nvidia, estos empresarios poseen los recursos clave del progreso tecnológico, reforzando el dominio tecnológico de Estados Unidos frente al resto del planeta.
Europa resiste, China se ausenta
Europa aparece rezagada. Bernard Arnault ocupa el séptimo lugar como el único representante del continente, apoyado en el sector del lujo, una industria distante del desarrollo tecnológico estratégico.
Más llamativa resulta la ausencia de China. Pese a ser la segunda economía mundial, el país no coloca a ningún magnate en la cima del ranking, un reflejo del endurecimiento regulatorio sobre sus empresas tecnológicas frente a la permisividad estadounidense.
Una hegemonía económica consolidada
El balance de 2025 deja una conclusión clara: el capital global tomó partido. El dominio tecnológico de Estados Unidos no es una coyuntura, sino una estructura que combina innovación, mercado y poder político, y que por ahora parece incuestionable.










