Por Angélica Armenta
San Pedro Cholula, Puebla.- Entre el sonido de tambores, el aroma a cempasúchil y el eco de los ancestros que descansan bajo la tierra sagrada de la Gran Pirámide, Cholula volvió a celebrar la vida. Más de 20 mil personas llenaron las calles del municipio para presenciar el Desfile de Catrinas 2025, una tradición que mezcla la solemnidad prehispánica con la creatividad contemporánea, y que este año fue significativo por su integración entre el Ayuntamiento y la sociedad en general.
El evento, reunió a 44 escuelas y cientos de familias que caminaron entre altares y catrinas para rendir homenaje a los muertos. Lo que alguna vez fue un desfile local se transformó en un encuentro regional, con la participación de municipios vecinos e incluso visitantes internacionales. Entre ellos, un grupo de jóvenes de Colombia, que llegó para participar en el Campeonato Latinoamericano de Marching Band, sumando color y música al corazón de la festividad.




INAH reabrió parte de la zona arqueológica
Pero la nota más simbólica vino del pasado. Coincidiendo con las celebraciones, el INAH reabrió parte de la zona arqueológica de Cholula, permitiendo que los visitantes recorrieran los espacios donde descansan antiguos gobernantes y observaran los vestigios de las ceremonias funerarias prehispánicas. Vasijas, cráneos y ofrendas fueron expuestos temporalmente para mostrar el vínculo que Cholula mantiene con sus muertos desde hace siglos.
También lee: Fiesta de Día de Muertos ilumina Venustiano Carranza
“Queremos que las niñas y los niños crezcan orgullosos de sus raíces”, dijo la alcaldesa Tonantzin Fernández Díaz en entrevista y puntualizó que se realizó una ofrenda municipal, misma que fue inspirada en el Teocali, la pirámide que los cholultecas consideran su centro energético. “Aquí recordamos a quienes nos precedieron, pero también enseñamos a las nuevas generaciones a mantener viva la memoria”, añadió.
El desfile cerró con una exhibición de catrinas en la plaza principal y una ofrenda monumental en la presidencia municipal, donde se repartieron hojaldras y café caliente a los asistentes. Entre los aplausos y el murmullo del público, Cholula volvió a ser el punto de encuentro entre lo ancestral y lo moderno, un espacio donde la muerte, una vez más, fue motivo de celebración y orgullo.










