Por: Redacción
CDMX.- El paisaje urbano de la Ciudad de México está cambiando. En colonias emblemáticas como la Roma, Obrera y Santa María la Ribera, el sonido de la maquinaria y el olor a asfalto fresco marcan el inicio de una transformación profunda. Este ambicioso despliegue de infraestructura busca algo más que solo parches superficiales: busca devolver la dignidad a los barrios y garantizar que cada peso invertido se traduzca en una mejor calidad de vida para quienes caminan, juegan y circulan por el corazón de la capital.





Uno de los avances más esperados ocurre en la Roma Sur, específicamente en la intersección de Tehuantepec y Tuxpan. Tras más de 14 años de solicitudes ignoradas, finalmente han comenzado las labores de fresado para un reencarpetamiento total. Esta obra no solo eliminará los baches que dañaban los vehículos, sino que optimizará la fluidez de una arteria vital para la conectividad interna de la zona, reduciendo tiempos de traslado y costos de mantenimiento para los usuarios.
La innovación también se hace presente en la colonia Obrera, donde las calles Gutiérrez Nájera y José Tomás Cuéllar están estrenando banquetas con concreto permeable. Esta tecnología es un paso firme hacia la sustentabilidad; además de ofrecer un paso seguro para los peatones, permite que el agua de lluvia se filtre directamente al subsuelo. Con este sistema, se combaten los encharcamientos crónicos que afectan a los vecinos cada temporada y se contribuye a la recarga de los mantos acuíferos, alineando al barrio con las tendencias globales de urbanismo responsable.
El rescate de la convivencia vecinal es otra prioridad visible en la rehabilitación de áreas recreativas. En el Jardín Ramón López Velarde, las familias ahora cuentan con pisos amortiguantes en las zonas infantiles para prevenir lesiones, mientras que en la Plaza Río de Janeiro se refuerza el perímetro de la fuente para preservar su valor histórico. Paralelamente, vialidades clave como Cedro y Clavel en la Santa María la Ribera están siendo renovadas, extendiendo estos beneficios a colonias como la Doctores, Centro, Guerrero y Nonoalco Tlatelolco.
Estas intervenciones representan una renovación estructural de la infraestructura que sostiene la vida económica y social de la demarcación Cuauhtémoc. Más que solo asfalto y concreto, estas obras son una respuesta directa a la voz de la ciudadanía que exigía calles transitables y espacios públicos seguros.
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