Por: Redacción
Con puntos de hidratación, servicios médicos y una consigna clara de independencia política, la movilización del 8M atravesó el corazón de la Ciudad de México para exigir justicia y seguridad.
Ciudad de México. En una de las concentraciones más significativas del año, miles de mujeres se congregaron en la Fuente de la Diana Cazadora para dar inicio a la movilización conmemorativa por el Día Internacional de la Mujer. El contingente, que recorrió arterias fundamentales como Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y Eje Central, culminó su trayecto en el Zócalo capitalino, reafirmando que la exigencia de seguridad y respeto a la vida es una demanda que trasciende fronteras y sectores sociales.





Al inicio del recorrido, se destacó que el motor principal de esta marcha es la urgencia de garantizar el derecho fundamental a vivir sin violencia. Durante el mensaje dirigido a las asistentes, se enfatizó que este movimiento ciudadano pertenece exclusivamente a las mujeres, deslindándolo de cualquier interés partidista o gubernamental. La consigna fue directa: «Esta marcha es de todas las mujeres», subrayando la autonomía de la protesta social frente a las estructuras políticas.
Para garantizar el bienestar de las participantes, se implementó un operativo de servicios que incluyó la instalación de sanitarios móviles y puntos de hidratación en lugares estratégicos como El Caballito y la Diana Cazadora. Asimismo, personal de Protección Civil y Gestión Integral de Riesgos acompañó el trayecto de manera permanente, brindando atención médica oportuna y apoyo ante las eventualidades propias de una movilización masiva bajo condiciones climáticas demandantes.
Como acto simbólico de reconocimiento a esta lucha histórica, la fachada del edificio sede de la alcaldía Cuauhtémoc fue iluminada en tonalidad morada. Este gesto se sumó a las diversas expresiones de apoyo institucional que buscaron facilitar el ejercicio de la libre manifestación en un entorno seguro y ordenado a lo largo de la calle 5 de Mayo y otros puntos del Centro Histórico.
La jornada cerró con una plaza pública llena de testimonios y exigencias, dejando claro que la organización de las mujeres es la fuerza que impulsa la transformación de la capital. La movilización del 8M se consolida así como un espacio de resistencia pacífica y un recordatorio para las instituciones sobre la deuda histórica en materia de justicia y paridad de género.
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