Por: Giovanna Montero
México enfrenta una carrera contra el tiempo para contener el brote de sarampión que ya se ha extendido a las 32 entidades federativas.


Tras una disminución considerable en las tasas de inmunización post-pandemia, la enfermedad —que se consideraba prácticamente erradicada en territorio nacional— ha resurgido con fuerza desde 2025. La Secretaría de Salud ha fijado una meta crítica: alcanzar el 95% de cobertura de vacunación antes del 13 de abril de 2026 para evitar que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) retire a México el estatus de país libre de transmisión endémica.
El foco de la epidemia se detectó inicialmente en los estados de Chihuahua, Chiapas y Jalisco, pero la alta tasa de contagio del virus, que se transmite fácilmente por gotas de saliva y estornudos, ha facilitado su avance nacional. Ante este escenario, las autoridades sanitarias han identificado a los niños de entre 1 y 4 años, así como a adultos jóvenes con esquemas de vacunación incompletos, como los grupos de mayor vulnerabilidad que deben recibir el biológico de manera prioritaria para cortar la cadena de transmisión.
Los síntomas del sarampión pueden confundirse con otras afecciones respiratorias, por lo que la detección temprana es vital. Fiebre alta, congestión nasal, ojos irritados y la aparición de manchas pequeñas en la boca son las primeras señales de alerta. El signo más distintivo es la erupción cutánea que inicia en la cara y se extiende gradualmente por todo el cuerpo. Los expertos advierten que acudir al médico ante los primeros indicios es fundamental para evitar complicaciones graves.
La estrategia del Gobierno Federal se centra en una campaña masiva de vacunación y medidas de control epidemiológico estrictas en los focos rojos detectados. Las autoridades instan a la población a revisar exhaustivamente sus cartillas de vacunación y acudir a los centros de salud más cercanos. Solo quedan ocho semanas para revertir la tendencia al alza y asegurar que el virus no se establezca de forma permanente en el país, lo que representaría un retroceso de décadas en salud pública.
Finalmente, el llamado es a la corresponsabilidad ciudadana. Mientras la Secretaría de Salud despliega brigadas en todo el territorio, la población debe mantenerse atenta a los avisos oficiales. La contención de esta epidemia no solo depende de las dosis disponibles, sino de la rapidez con la que los grupos vulnerables acudan a inmunizarse. México tiene hasta mediados de abril para demostrar que puede recuperar su seguridad sanitaria frente a un virus que no da tregua.










