PULSO
Eduardo Meraz
Dimes, diretes, gritos y sombrerazos en la última semana entre el oficialismo de Palacio Nacional y opositores, demuestra el despostillamiento y horadación gradual del régimen de la transformación.
El nivel de las discusiones fue impropio de estadistas y más cerca de una vecindad, dónde las descalificaciones y epítetos salieron a relucir sin ton ni son.
Parecía más una disputa de callejón, en dónde los contendientes se enfrascaron en un toma y daca, generando polvareda tal, imposible de dejar ver el trasfondo del diferendo, como si ese fuese el propósito oculto.
En tanto, en el plano internacional, las abolladuras y descarapeladas al modelo cuatroteísta sacan a relucir la mala calidad del material con el cual está hecho el movimiento que, casi al menor contacto, es perforado, cual si fuera un simple barniz.
Los casos de los desaparecidos, la vigencia del Estado de Derecho y la validez de la reforma judicial han sido objeto de severas miradas y cuestionamientos.
En el primer caso, el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, aunque reconoce el esfuerzo por localizar personas, califica como persistente el delito de “lesa humanidad” durante los últimos años, aun cuando no se impute en su totalidad al gobierno.
Respecto a la vigencia del Estado de Derecho en México, se resalta el continuo descenso de nuestra país, ubicándolo en el lugar 125 de 143 naciones.
Y finalmente, en cuanto a la nueva conformación del poder judicial mexicano, el organismo intercontinental decidió expulsar a nuestros jugadores por su apoyo a la elección «acordoneada» de jueces, magistrados y ministros.
A ellos, se suma el laberinto en el cual se encuentra inmersa la consejera presidente del Instituto Nacional Electoral, la sonorense Guadalupe Taddei, exhibida en audios e imágenes comprometedores a cual más, convirtiendo en inviable su permanencia al frente del organismo.
Todo ello sin contar con las raspaduras, hendiduras y grietas en la vasija cada vez más deteriorada por la corrupción, su enciclopédica incapacidad gubernativa y el bamboleante mando, con poco viento a su favor.
Antes de que sus muros cedan completamente, aparecen grietas; la pintura se desprende, los adornos pierden brillo y la estructura comienza a mostrar horadaciones a causa de la fragilidad de sus materiales.
En México, la llamada transformación parece atravesar por el ácido de la corrupción y cuyo paso por este pantano la ha despojado de credibilidad y su desnudez es imposible de ocultarse por medio de la estridencia de sus protagonistas.
Los intercambios de la última semana entre el oficialismo palaciego y sus adversarios no fueron una simple disputa verbal.
Expusieron a un poder que empieza a perder control sobre su propia narrativa, mientras sus críticos aprovechan las fisuras del edificio gubernamental para cuestionarlo, a veces con argumentos y otras mediante descalificaciones.
La historia no suele recordar cuántos insultos intercambiaron los adversarios, sino qué hicieron los gobernantes cuando comenzaron a descarapelarse los los primeros fragmentos de su obra, dejándolos sin brillo y casi sin asidera.
El espectáculo ofrecido estuvo lejos de la altura que exigen los asuntos públicos. Por momentos, la discusión política descendió al de un vecindario, donde los insultos sustituyeron a las razones y los gritos destemplados ahogaron las explicaciones.
He dicho.
EFECTO DOMINÓ
A pesar del “no me voy”, la consejera presidente del INE, Guadalupe Taddei, renunciará este lunes a su cargo. Esperemos que no se dé carpetazo a las investigaciones de la ASF y se castigue con todo el rigor de la ley.
De acuerdo con The New York Times, un documento del presidente Donald Trump plantea una vía para que personal de seguridad de Estados Unidos acompañe operaciones contra los cárteles dentro de territorio mexicano y propone ampliar el intercambio de inteligencia.








