PALACIO
Por Mario Díaz
- Disminución de delitos de alto impacto no significa tranquilidad ciudadana
- Cada vez es más frecuente ese tipo de acto terrorista con explosivos
- Reclasificación del delito y desapariciones forzadas arrojan estadística alegre
H. Matamoros, Tamaulipas.- El atentado terrorista que significa el estallido de un coche-bomba frente a la comandancia de policía de policía municipal en Ojocaliente, Zacatecas, representa un golpe severo la cifra alegre en materia de seguridad presentada por la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO durante su Segundo Informe de Gobierno.
La explosión dejó como saldo varias personas lesionadas, daños materiales al edificio policial y a casas-habitación ubicadas en ese perímetro y, por supuesto, es más que claro que tal acción delictiva estuvo orientada a enviar un mensaje a la fuerza policial local y la autoridad en esa municipalidad.
Aunque inicialmente el Secretario General de Gobierno de Zacatecas, RODRIGO REYES MUGÜERZA, intentó minimizar el hecho con el argumento que desde un auto en marcha se lanzó un artefacto explosivo frente a la comandancia de la policía municipal, las indagatorias periciales precisaron el estallido de explosivos colocados en el interior de un vehículo de fuerza motriz que se dejó estacionado y que la detonación fue control remoto.
El grave incidente ocurrido la noche del pasado domingo a la par de la ceremonia de coronación de la Reina de la Feria 2026, contrasta notoriamente con el supuesto avance en materia de seguridad pública sustentada en una estadística que indica que los homicidios dolosos y delitos de alto impacto disminuyeron en un 51%, de acuerdo al informe de rendición de cuentas de la jefa de las instituciones federales.
La triste realidad es que la reclasificación del delito de homicidio y el incremento de desapariciones forzadas podría ser el verdadero soporte de esa percepción orientada a difundir el regreso de la tranquilidad en el territorio nacional. La extorsión, el cobro de piso y los asaltos carreteros no fueron temas abordados durante el segundo informe de gobierno de la presidenta SHEINBAUM PARDO.
Resulta poco convincente anunciar estadísticas alegres relacionadas con la disminución de homicidios dolosos cuando, al mismo tiempo, se incrementan las desapariciones forzadas y el avance de la delincuencia organizada en la cadena productiva del país y su influencia en la vida política nacional con la protección y complicidad gubernamental.
Acciones terroristas como la ocurrida la noche del pasado domingo en Ojocaliente, Zacatecas, es un claro indicativo de la capacidad de movilización e impunidad de los grupos delictivos y, lo más grave, cada vez es más relevante el uso de métodos convincentes para aterrorizar o amedrentar a la autoridad constituida.
Cuestión de analizar que el 27 de agosto dos agentes policiales pertenecientes a la Fuerza de Reacción Inmediata de Zacatecas resultaron con lesiones de consideración tras la explosión de artefactos explosivos en un tramo de carretera federal.
Tres días después ocurrió otro episodio con tintes terroristas sobre la carretera estatal 43 en los límites de Villa García, Zacatecas, y Asientos, Aguascalientes, tras la detonación a distancia de explosivos dejados en una motocicleta colocada a un costado de la cinta asfáltica.
Dos patrulleros estatales resultaron lesionados al igual que una profesora que viajaba en una unidad motriz de su propiedad, justo al pasar en donde se encontraba la motocicleta y que manos criminales accionaron a control remoto la carga explosiva orientada a causar daño a los policías estatales.
Cabe señalar que el uso de coches-bomba en actos terroristas es una práctica delictiva a la que recurre el crimen organizado para doblegar a las autoridades y provocar temor entre los ciudadanos que viven en sus zonas de operación.
Por motivos políticos, el gobierno federal se rehúsa a etiquetar ese tipo de acciones como actos terroristas tal y como ha calificado el gobierno de los Estados Unidos a los cárteles de la droga que operan en distintas regiones de la geografía mexicana.
¿Cómo la ve?
DESDE EL BALCÓN:
I.-No, no se trata de minimizar el trabajo del gobierno de la Cuarta Transformación en lo que se refiere a la seguridad pública.
De lo que se trata es subrayar que la estadística en materia de disminución de homicidios dolosos y delitos de alto impacto no concuerda con la percepción generalizada de la sociedad y, menos aún, cuando cada vez es más frecuente el uso de coches-bomba en acciones terroristas.
II.-Circula en redes: “No fue coche-bomba: Se trató de una liberación repentina de energía con estallido, proveniente de un dispositivo transportador de cuatro ruedas, lo que resultó en una transferencia calórica, que obedece a las leyes de termodinámica, por lo que, en un sentido amplio, se realizó dentro del marco de la ley. Siete personas participaron, de manera involuntaria, en la absorción de energía, todo dentro del marco de las leyes de la física”.
III.-Como nobleza obliga, ante inmerecidos conceptos sobre el profesionalismo de mi ejercicio periodístico vaya mi fraternal saludo hasta Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, para el reconocido periodista EXAL BALTAZAR JUAN ÁVILA, quien, por cierto, mantiene un fuerte lazo de amistad con el abogado y periodista de los Estados Unidos, ARTEMIO GLORIA GUERRERO.
Saludo extensivo, también hasta Tuxtla Gutiérrez, para mi tocayo el periodista, escritor y poeta y editor de Arcano Político, MARIO LUIS ALTÚZAR SUÁREZ, quien, en 1993, obtuvo el Premio Unesco de Literatura.
Y hasta la próxima.








