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PALACIO

Pudo más el pato Merlín

Por Mario Díaz

  • Colectivos de búsqueda de personas desaparecidas siguen “picando piedra”
  • La postura oficial es que los distintos grupos son manipulados por la oposición
  • Estado de México, Tamaulipas y Jalisco encabezan la estadística de desapariciones

H. Matamoros, Tamaulipas.- Bajo el argumento de que esos colectivos son utilizados por opositores al régimen de la Cuarta Transformación, persiste la resistencia oficial para recibir a familiares de personas desaparecidas en México.

La presidenta CLAUDIA SHEINBAUM PARDO ha avivado la inconformidad al asegurar que sí recibe a integrantes de los distintos grupos, pero de manera privada y sin autorizar espacios mediáticos, lo cual, es desmentido por madres buscadoras.

La reciente recepción del pato Merlín y sus propietarios en conferencia mañanera elevó el nivel de inconformidad de quienes han solicitado audiencia en Palacio Nacional en busca del apoyo gubernamental, sin éxito alguno.

La secretaria de Gobernación, ROSA ICELA RODRÍGUEZ, en franco apoyo institucional asegura que sí existe atención por parte del gobierno federal ante la tragedia de las personas desaparecidas en distintas regiones del país, aunque sin precisar en qué momento la mandataria nacional ha recibido a tal o cual colectivo de madres buscadoras.

Ante la endeble postura de la jefa de las instituciones federales en el sentido de que esos ciudadanos inconformes son manipulados por grupos políticos contrarios a la 4T y que sí recibe, pero en privado, a quienes buscan apoyo oficial, se infiere que la razón prevalece a quienes integran una red nacional de más de 90 grupos activos.

Y es que, reconózcase o no, los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas requieren del apoyo gubernamental ante la labor que desarrollan para localizar a quienes han sido víctimas de desapariciones forzadas.

En búsqueda de campo rastrean fosas clandestinas y áreas de difícil acceso en desiertos, selvas o periferias urbanas; reúnen y analizan pistas, además de interrogar registros en hospitales, fiscalías y prisiones en labor de investigación forense y pericial.

Asimismo, los colectivos de búsqueda brindan asesoría legal y apoyo emocional a nuevas familias que sufren la desaparición de un ser querido, durante el acompañamiento a víctimas; y en el aspecto de incidencia política son el motor principal detrás de la creación de leyes generales de desaparición y mecanismos de protección.

Al respecto, existen cinco tipos de búsqueda de personas, establecidos en protocolos de derechos humanos, como el Protocolo Homologado de Búsqueda, que son estratégicos para localizar a alguien que ha desaparecido repentinamente.

-Búsqueda Inmediata: Se despliega en las primeras horas tras la desaparición. Consiste en acciones urgentes para rastrear el paradero reciente, entrevistas a testigos, revisar cámaras y emitir alertas tempranas.

-Búsqueda Individualizada: Se enfoca a una persona específica cuando se presume que su ausencia es producto de un delito. Implica investigaciones exhaustivas y periciales para dar con su paradero.

-Búsqueda por Patrones: Se aplica cuando existen elementos comunes o vínculos entre varias desapariciones. Busca identificar modos de operación, rutas o responsables compartidos.

-Búsqueda Generalizada: Consiste en búsqueda masiva y sistemática que utiliza cruces de bases de datos, padrones gubernamentales, registros médicos y de seguridad para encontrar a personas mediante indicios reales.

-Búsqueda de Familia: Se centra en la localización de familiares, especialmente en casos de desapariciones históricas, separaciones forzadas, o con fines de restitución de identidad y reencuentro familiar.

De acuerdo a datos estadísticos oficiales, las entidades federativas con mayor incidencia de personas desaparecidas y no localizadas son el estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Michoacán y Nuevo León.

En lo que se refiere a municipios con mayor índice de casos de esa terrible problemática nacional son Iztapalapa, Ciudad de México; Guadalajara, Jalisco; y las municipalidades Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc, en la capital del país.

Cabe señalar que de acuerdo al calendario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 30 de agosto es el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

Concatenando temas, vale la pena subrayar que durante la última dictadura militar en la República de Argentina (1976-1983) se registraron miles de desapariciones atribuidas al gobierno que asumió el control con el apoyo de las armas.

Desde entonces y a la fecha, el pueblo argentino utiliza la cifra de 30 mil desaparecidos como una consigna política y un símbolo de Memoria, Verdad y Justicia, luego de que los militares nunca abrieron los archivos ni revelaron qué pasó con los miles de víctimas.

¿Cómo la ve?

DESDE EL BALCÓN:

I.-A juzgar por la discrepancia oficial del gobierno del segundo piso de la Cuarta Transformación, todo hace indicar que, al menos hasta el momento, tuvo mayor peso el “descubrimiento” del pato Merlín que el apoyo a los colectivos de personas desaparecidas y no localizadas.

Ni hablar.

Y hasta la próxima.

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