Pulso
Eduardo Meraz
Ciudad de México.- Enmedio de la fiesta mundialista, el gobierno mexicano es visto desde una doble faceta: de un lado, una Presidencia vigorosa y, del otro, asustadiza. ¿Cual es el verdadero rostro de la habitante de Palacio Nacional?
Seguramente para su fiel feligresía, la visión presentada por el diario británico The Guardian es la correcta, el Anverso; en cambio, para el resto, el reverso, la óptica de Donald Trump, es el fiel reflejo de una administración cautiva ante los poderes fácticos, internos y externos.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue la portada de la publicación semanal del diario británico The Guardian, donde fue calificada como la lideresa de izquierda más popular del mundo, respaldada por un índice de aprobación constante de alrededor del 70 por ciento desde que asumió el Ejecutivo federal en 2024.Es el anverso luminoso, la imagen de una mandataria vigorosa, respaldada por una feligresía que la celebra como símbolo de continuidad y esperanza.
Pero en el reverso, la sombra se proyecta desde el norte. Donald Trump, con su estilo áspero y sin concesiones, la describe ante los líderes del G7 como una presidenta asustada, atrapada por el poder del crimen organizado que permea regiones enteras de México.
Dos visiones contrapuestas que, como las caras de una moneda, giran en el aire de la opinión pública: dos rostros contrapuestos.
Contrario a la idea de popularidad y aprobación es la no aparición de la presidenta Claudia Sheinbaum en la inauguración del mundial futbolero y no acudir a los FanFest de los dos partidos de México en el Zócalo capitalino, son indicativo de ese grado de comunión entre el gobierno y sus gobernados.
En un país donde el fútbol es casi religión, esa distancia se lee como signo de desconexión, como si la comunión entre gobernante y gobernados se diluyera en el ruido de las tribunas. Popularidad en las encuestas, sí; pero también un vacío simbólico en los rituales colectivos.
En el fondo, el debate consiste en saber a ciencia cierta si las cesiones y concesiones a las que se ha visto obligada a tomar la mandataria Sheinbaum Pardo, fortalecen o debilitan la capacidad oficial en la búsqueda de un México menos desigual, democrático y con un Estado realmente para garantizar la seguridad y soberanía internas y externas.
En este escenario, la irrupción de la Organización de las Naciones Unidas añade un matiz grave. Por primera vez, el Comité contra la Desaparición Forzada invoca el artículo 34 de la Carta de la ONU para analizar la crisis de desapariciones en México: más de 135 mil víctimas y 72 mil cuerpos sin identificar bajo resguardo ministerial, son cifras estremecedoras.
Entre febrero y mayo de 2025, el Comité contra la Desaparición Forzada (CED, por sus siglas en inglés) “recibió información de organizaciones de la sociedad civil y grupos de víctimas según la cual en México en lo que respecta a las desapariciones, incluidas las desapariciones forzadas, es lo suficientemente grave como para justificar que el Comité actúe en virtud del artículo 34”.
Es un gesto inédito, que coloca a México bajo el escrutinio global no por sus éxitos deportivos ni por su popularidad presidencial, sino por la magnitud de una crisis humanitaria que desgarra el tejido social.
La imagen de Sheinbaum como lideresa admirada contrasta con la realidad de un país donde miles de familias buscan a sus desaparecidos, donde la justicia se extravía en expedientes interminables y morgues saturadas.
A casi 100 días de sumar dos años de su segundo piso, la presidenta Claudia Sheinbaum tiene frente a sí, dar respuesta a varias inquietudes de los mexicanos:
¿Es posible que las concesiones políticas se conviertan en pactos que amplíen la democracia? ¿Puede la popularidad ser palanca para enfrentar al crimen organizado y no simple reflejo de simpatía?
La popularidad no borra el dolor; la aprobación no sustituye la verdad y el rostro de Palacio Nacional se dibuja con líneas de esperanza y de miedo, de fortaleza y de vulnerabilidad.
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La moneda gira, y cada cara refleja una tensión distinta: la del liderazgo que inspira y la de la fragilidad que se expone: el anverso y el reverso.
He dicho.
EFECTO DOMINÓ
De acuerdo con el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, la deuda pasó de 10.5 billones de pesos en 2018 a 17.4 billones en 2024. Para 2025 alcanzó 18.9 billones y las proyecciones oficiales estiman que podría llegar a 21.8 billones de pesos en 2027.
Casi tres billones de pesos en año electoral; pueblo pobre, absolutismo caro.








