Fiesta, duelo y duelos
Eduardo Meraz
El inicio del mundial en México, entre algarabía y penalidades dejó dos escenarios, con igual marcador: en futbol, la selección mexicana ganó 2-0 a Sudáfrica y el gobierno de la presidenta Sheinbaum Pardo perdió por igual score frente a la CNTE y los pensionados, ahora semidorados, de Pemex y CFE.
El arranque del Mundial en México ha dejado un doble sabor de boca: la euforia del triunfo deportivo y la amargura de la derrota política; fiesta en la cancha, duelo en la plaza pública.
Aun cuando el triunfo del equipo verde es importante mostró que le falta punch al ataque, pues debería haber obtenido un triunfo más holgado.
En el caso de la mandataria mexicana enfrenta un dilema similar: tiene la cancha dominada, controla los tres poderes, pero no logra definir; sus adversarios, sin mayorías ni recursos, le arrebatan el balón y la obligan a retroceder.
El gobierno parece incapaz de imponer condiciones, como si jugara con miedo a perder la posesión, además de que la secretaria de Gobernación no tiene las cualidades para echarse encima al equipo; por su posición debería ser el mediocampo creativo, peor carece de liderazgo y se diluye en pases imprecisos.
En el futbol, la defensa mexicana se mostró sólida, en la política, la zaga de Sheinbaum exhibe grietas profundas.
Mario Delgado, Zoé Robledo y Martí Batres aparecen como jugadores distraídos, incapaces de ordenar la estrategia educativa y sanitaria. Las compras de medicamentos siguen siendo un terreno minado, y los embates de la CNTE se convierten en goles en contra; la defensa no aguanta, y la portería queda expuesta.
El resto del equipo guinda parece más cercano a la segunda división que al “segundo piso de la transformación”. En su gran mayoría son -por así decirlo- políticos llaneros, sin técnica ni visión de campo ni de juego; pero eso sí sacan a relucir su técnicas marrulleras para correr detrás del dinero y reescribir la acumulación originaria del capital, por la acumulación avariciosa del dinero público.
El 2-0 encajado por la CNTE y los pensionados no es solo un resultado simbólico: es un aviso; la oposición social encontró errores y grietas en el sistema y las explotó con eficacia, por lo cual cada vez se suman a la rebeldía un mayor número de grupos sociales, económicos y políticos.
Decir, en este momento en que se inician las justas deportivas -el mundial de fútbol- y la electoral -adelantada ya sin disimulo-, la política mexicana se convierte en un partido donde el equipo con más recursos no sabe aprovecharlos, y el rival, con menos, juega con astucia y coraje.
El país vive en simultáneo la fiesta del futbol y el duelo de la política, pues mientras la victoria deportiva enciende la esperanza, las derrotas gubernamentales de un estrategia desgastada y fallida, que amerita el cambio de técnico.
El pueblo celebra en las calles, mientras los pasillos del poder se llenan de reclamos y tensiones. El contraste es brutal: el gol de la selección se grita con júbilo; el gol en contra del gobierno se padece con resignación en Palacio Nacional y sus alrededores.
Si a ello se suman los duelos de madres buscadoras, transportistas, agricultores, trabajadores de la salud y un número importante de burócratas federales y estatales, parece evidente que hay severos problemas en el vestidor, quizá ya esté roto.
La falta de equilibrio entre coequiperos morenistas los lleva a querer disimular o esconder la inconformidad social, y para que la titular del ejecutivo federal no los mande a la banca o les rescinda el contrato, han estado dispuestos a vender su alma al diablo, al crimen organizado.
El Mundial y el proceso electoral intermedio apenas comienzan. En materia de futbol hay confianza en clasificar a la siguiente ronda, en tanto, en el torneo político, la pregunta es si el equipo guinda será capaz no sólo de ajustar la estrategia, reforzar la defensa y encontrar un ataque más contundente, sino de que a algunos jugadores les quiten el registro y sean sancionados.
El riesgo es que, mientras la selección avanza las etapas del mundial, el gobierno se hunda en la clasificación política, en especial la de su principal socio comercial, al pasarlo de socialista a terrorista.
La presidenta enfrenta un partido largo, con rivales que no se cansan y con una afición que exige resultados. El marcador de hoy es apenas el inicio de un torneo que definirá el rumbo del país.
El futbol y la política comparten la misma lógica: pasión, estrategia, errores y aciertos. El triunfo deportivo no puede ocultar la derrota política. México celebra y su gobierno, por su parte, sufre al mismo tiempo.
He dicho.
EFECTO DOMINÓ
Los esfuerzos para mejorar las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) han mostrado avances, de acuerdo con UBS; sin embargo, el banco consideró que la petrolera requiere replantear su modelo de negocio con el fin de reducir la carga que representa para las finanzas públicas de México.








