El DIF capitalino renovó el menú de sus 85 comedores populares mediante el rescate de la Dieta de la Milpa y la exclusión de alimentos procesados.
CIUDAD DE MÉXICO.– Con el firme objetivo de combatir la malnutrición y recuperar la identidad culinaria del país, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) local, encabezado por Beatriz Rojas Martínez, implementó un nuevo recetario basado en la Dieta de la Milpa. Esta transición busca ofrecer platillos nutritivos y de alta calidad a las poblaciones más vulnerables por una cuota de recuperación de apenas 11 pesos, asegurando el acceso a una alimentación digna y saludable.






La nueva oferta gastronómica destaca por la exclusión total de embutidos y bebidas azucaradas, elementos que han sido sustituidos por una amplia variedad de plantas comestibles. Ingredientes como el huitlacoche, los quelites, el amaranto y la flor de calabaza ahora protagonizan el menú diario, transformando la percepción de los comedores populares en verdaderos centros de rescate gastronómico y bienestar físico.
Los menús, diseñados minuciosamente por especialistas en nutrición, incluyen opciones sofisticadas pero accesibles como crema de elote tatemado, mixiotes de pollo con vegetales y quesadillas de huitlacoche con epazote. Estas recetas no solo aportan proteínas y minerales esenciales, sino que celebran la asociación milenaria entre el maíz, el frijol y el chile, pilares fundamentales de la salud y la cultura mexicana.
Además del impacto nutricional en los más de 200 asistentes diarios por sede, la iniciativa promueve una conciencia ambiental profunda. Al privilegiar el consumo de productos locales y tradicionales, el programa fortalece la soberanía alimentaria y fomenta prácticas agrícolas respetuosas con la tierra, reconociendo que la diversidad del suelo es el reflejo directo de la salud comunitaria.
La transformación de estos 85 espacios representa un modelo de salud pública que va más allá de la asistencia social. Al alimentar el cuerpo con raíces profundas y sabores auténticos, el gobierno de la Ciudad de México apuesta por una política que conecta la sabiduría ancestral con las necesidades contemporáneas, demostrando que la alimentación sana es un derecho que también debe ser una experiencia placentera.
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