Claudia y Maru andan de la greña
Por Mario Díaz
- La participación de cuatro agentes de la CIA en Chihuahua confronta a ambas mandatarias
- Operativo estatal echa por tierra el argumento de que México no es productor de narcóticos
- Los argumentos políticos encontrados rebasan el exitoso golpe a los cárteles de la droga
H. Matamoros, Tamaulipas.- La relación diplomática bilateral entre México y los Estados Unidos se ha trastocado en las últimas fechas por dos acontecimientos relevantes: la supuesta muerte accidental de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA, por su siglas en inglés) y la solicitud de extradición de nueve ciudadanos mexicanos, entre ellos el gobernador del estado de Sinaloa, RUBÉN ROCHA MOYA.
En ambos casos, para el gobierno de la Cuarta Transformación se trata de injerencia extranjera en asuntos internos y actos que amagan la soberanía nacional, de acuerdo a la postura de la jefa del Ejecutivo federal, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.
Por el momento, ante la polarización de criterios, analizaremos el petardo político estallado en el estado de Chihuahua que gobierna MARÍA EUGENIA CAMPOS con el desmantelamiento de un narco laboratorio, la presunta intervención de agentes estadounidenses durante el operativo y la muerte de dos de ellos en un accidente carretero, en donde, además, perdió la vida el comandante de la Agencia Estatal de Investigaciones, PEDRO OCEGUERA, y un agente de la citada corporación.
De entrada, el golpe al narcotráfico con probable intervención extranjera ha colocado en esquinas encontradas al gobierno morenista de la 4T y a la autoridad estatal panista constituida en esa entidad del norte del país.
El epicentro de la politización del tema se localiza en la supuesta o real participación de cuatro agentes de la CIA en el operativo que llevó a cabo la fiscalía estatal que tuvo como resultado el desmantelamiento de un laboratorio especializado en la elaboración de narcóticos sintéticos, localizado entre los municipios de Morelos y Guachochi en plena serranía Tarahumara.
Mientras la gobernadora MARU CAMPOS centra su mira en el golpe al narcotráfico por lo que ello significa en materia de seguridad pública y exportación de narcóticos hacia la Unión Americana, la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM coloca en segundo término la neutralización de la fábrica de drogas sintéticas y brinda prioridad a la participación de los agentes estadounidenses y la presunta violación a la Ley de Seguridad Nacional que no permite intervención extranjera.
Desde una óptica asociada a la objetividad ambas mandatarias tienen razón a la hora de defender sus particulares puntos de vista en torno al espinoso y polarizador asunto que invoca la diplomacia internacional y enrarece la relación bilateral entre México y los Estados Unidos.
A la mandataria estatal de Chihuahua le asiste la razón al otorgar prioridad al combate al narcotráfico y, al mismo tiempo, restar relevancia al supuesto o real apoyo recibido en materia de logística u operatividad de los agentes de la CIA. Sin embargo, la postura oficial no es precisamente la correcta al pretender negar la intervención del personal extranjero cuando dos de ellos perdieron la vida al regresar del operativo y dos más-que viajaban en otro vehículo-regresaron sanos y salvos a su país.
En contraparte, quien encabeza el segundo piso de la Cuarta Transformación considera de mayor relevancia la injerencia extranjera sin autorización oficial del gobierno federal y coloca en segundo plano el aseguramiento del narco laboratorio a pesar de lo que ello significa en el combate al tráfico de estupefacientes y a los cárteles de la droga.
Reconózcase o no, lo cierto es que la rivalidad partidista se encuentra sumamente tensa, máxime que se acerca la elección intermedia de junio próximo en donde estará en juego el relevo gubernamental en esa entidad federativa.
Al respecto, vale la pena precisar que el desmantelamiento de la fábrica de drogas en la serranía Tarahumara echa por tierra el argumento del ex presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR en el sentido de que en México no se producen drogas, tal y como lo afirma el gobierno de los Estados Unidos.
El traca traca político entre el gobierno federal morenista y el estatal panista respecto a la supuesta o real injerencia de agentes de la CIA, prácticamente desecha de un plumazo el éxito que significa para el Estado mexicano el golpe al narcotráfico y, sobre todo, el eventual cambio de percepción del tío Sam con relación a las acciones del gobierno de la Cuarta Transformación en contra de los cárteles de la droga.
Mientras tanto queda en al aire la natural pregunta en torno al caso: Qué es mas importante, ¿el desmantelamiento del narco laboratorio o la participación Ilegal logística u operativa de los agentes de la CIA?
DESDE EL BALCÓN:
I.-Resulta por demás extraño que el servicio de inteligencia del Gabinete de Seguridad Federal que sesiona diariamente a las 6 de la mañana, no tuvieran conocimiento del narco laboratorio en la sierra Tarahumara, máxime que se trata de una instalación que operaba impunemente a los ojos de propios y extraños.
Asimismo, levanta sospechas el hecho de que el gobierno de Chihuahua tampoco se haya percatado antes de la existencia de esa fábrica de drogas sintéticas.
Ni hablar.








