Por: Redacción
La diputada Diana Sánchez Barrios presentó una iniciativa para declarar a las fondas tradicionales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX y frenar su desplazamiento por la gentrificación.
Ciudad de México.- Con el objetivo de proteger la esencia de los barrios y la memoria gastronómica de la capital, la diputada Diana Sánchez Barrios, coordinadora de la Asociación Parlamentaria Mujeres por el Comercio Feminista e Incluyente, presentó una iniciativa para declarar a las Fondas Tradicionales Históricas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México.


Desde la tribuna de Donceles y Allende, la legisladora subrayó que las fondas no son solo negocios de alimentos, sino espacios de resistencia cultural donde se preservan saberes antiguos e ingredientes originarios. «Hablar de fondas es hablar de cultura viva, de recetas que han pasado de generación en generación y de la forma en que el pueblo ha construido comunidad alrededor de la mesa», afirmó Sánchez Barrios.
La relevancia económica de estos espacios es contundente: según datos de SEDECO y la fundación Placemaking, a principios de 2026 se estiman entre 18 mil y 22 mil fondas activas, las cuales representan el 35% de los negocios de comida en la capital. Además, generan empleo para más de 513 mil personas y alimentan diariamente a cerca de un millón 600 mil comensales, principalmente trabajadores y residentes.
Sin embargo, la diputada lanzó un «SOS» ante el avance de la gentrificación, fenómeno que, advirtió, desplaza a las personas y borra la cultura popular para sustituirla por modelos excluyentes. «Defender una fonda es defender el derecho a la ciudad; es proteger la historia de las y los de abajo», sentenció.
Sánchez Barrios destacó el papel fundamental de las mujeres, quienes históricamente han sostenido estos espacios y transmitido la memoria gastronómica. La declaratoria buscaría reconocer este trabajo invisibilizado y garantizar que barrios como la Guerrero, Doctores, San Rafael y la Roma conserven sitios emblemáticos como «La Tía», «Amparito» o «Fonda El Cantarito». Para la legisladora, una ciudad sin fondas es una ciudad que pierde su identidad y su sabor.










