Por: Redacción
El DIF de la Ciudad de México, como albacea único, impulsa la democratización del legado del Nobel mediante recorridos poéticos y centros de enseñanza artística.
CIUDAD DE MÉXICO. La capital del país conmemora el 112 aniversario del natalicio de Octavio Paz bajo una nueva política de democratización cultural. La administración actual, a través de la dirección general del DIF local encabezada por Beatriz Rojas Martínez, reafirmó su rol como albacea único y universal del legado Paz-Tramini. El objetivo central es transitar de la preservación estática a una cultura viva que tome las calles y se integre en la vida cotidiana de los habitantes.



Como parte de estos festejos, se activaron corredores culturales en avenidas emblemáticas como Tacuba, Mariano Escobedo y Felipe Carrillo Puerto. En estos espacios, la obra del Premio Nobel de Literatura 1990 fue compartida mediante lecturas en voz alta, rompiendo con la exclusividad de los recintos cerrados. Esta estrategia busca que el arte no sea visto como un privilegio, sino como un derecho tangible que se distribuya territorialmente en todas las alcaldías.
El epicentro de esta gestión es la casa museo Marie José y Octavio Paz, ubicada en la colonia Tacuba. Este recinto, conocido históricamente como «La Perulera», funciona como el nodo principal para el estudio y difusión del patrimonio nacional que representa la masa hereditaria del escritor. La supervisión administrativa y jurídica del DIF asegura que este acervo permanezca unido y protegido, evitando la dispersión de documentos históricos fundamentales para la identidad de México.
La integración de la obra de Paz en el sistema de las «Utopías» marca un hito en la política cultural de la ciudad. Estos centros de enseñanza artística ahora incorporan el legado del intelectual como parte de su oferta educativa, permitiendo que las nuevas generaciones conecten con la historia diplomática y literaria del país. El enfoque es claro: utilizar la infraestructura pública para revitalizar la memoria colectiva y fomentar la transformación social a través de las letras.
Finalmente, expertos y académicos cerraron la jornada con análisis sobre la influencia de Paz en los movimientos de vanguardia del siglo XX. Con estas acciones, la Ciudad de México no solo rinde tributo a su único Nobel de Literatura, sino que establece un precedente en la administración de legados culturales, asegurando que el patrimonio de los grandes creadores sea, ante todo, un bien común accesible para el pueblo.
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